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martes, 20 de octubre de 2009

La realidad del entrenador de fútbol

No, no es la de la foto. Es cierto que en algunas ocasiones los entrenadores de fútbol alcanzan el éxito, la fama y el reconocimiento. Pero les aseguro que son las menos. Incluso el mítico Brian Clough (en la imagen), entrenador, ya fallecido, del Forest ganador de dos copas de Europa, y, posiblemente, el técnico de fútbol con mayor ego que haya habido (y tiene su mérito con ejemplares como Cruyff, Javier Clemente, Van Gaal, Toshack, etc), fue catalogado por su propio presidente como un pobre hombre, igual de prescindible e insignificante que cualquiera de los que nos dedicamos, con mayor o menor fortuna, a esto del once contra once, dos porterías y un balón. Y lo peor de todo es que no le faltaba razón.

Así que si alguna vez el caprichoso azar hace que se nos suban exageradamente los humos, no estaría de más que tuviésemos siempre en mente las sabias palabras que Sam Longson, presidente del Derby County, le espetó a su entrenador Brian Clough, tras pretender éste adjudicarse todos los méritos en la fulgurante ascensión a la élite del modesto club del norte de Inglaterra. Palabras que acaban de quedar estupendamente inmortalizadas en la película "The Damned United", maravilloso film que narra una pequeña parte de la azarosa vida profesional de Brian Clough, y que debería ser obligatoriamente exhibido en todas las escuelas para monitores de fútbol, y por cuyo visionado tendrían que convalidar como mínimo un curso.


martes, 22 de septiembre de 2009

La pelota no entra por azar

Eso es lo que nos dice en su libro el ex-directivo del Barça, Ferrán Soriano. Y les aseguro que, después de que devoren las casi trescientas páginas (no se asusten, que la letra es bastante grande) de las que consta la obra del señor Soriano, acabarán dándose cuenta de cuanta verdad encierran esas palabras.

"La pelota no entra por azar" es un amenísimo manual de management empresarial en la que, con el hilo argumental real de la entrada de una nueva e innovadora directiva, en cabezada por Joan Laporta, en la gestión del histórico FC Barcelona, se nos van explicando algunos conceptos claves de la moderna dirección empresarial: planificación, liderazgo, recursos humanos, negociaciones, innovación, etc, etc.

Obviamente, se trata de un manual básico orientado especialmente a los, como en mi caso, no instruidos en la dirección y administración de empresas, que lo encontrarán enriquecedor pero, a la vez, tremendamente ameno, gracias a sus constantes y reconocibles ejemplos futbolísticos.

Háganme caso, nos hallamos ante un libro absolutamente recomendable y que todos haríamos bien en leer, ya que sus directrices son perfectamente aplicables a cualquier ámbito de nuestras vidas, mucho más allá de las actividades de carácter meramente empresarial o deportivo. Si desean más información o, directamente, adquirir uno de sus ejemplares, visiten su interesante página web, y podrán matar (o hacer nacer) su gusanillo leyendo de manera gratuita las primeras páginas de este magnífico "La pelota no entra por azar".

lunes, 7 de septiembre de 2009

La mentira de Gol Televisión


Vean con atención el video de aquí arriba. Si uno es aficionado al fútbol, difícilmente puede aguantarse las ganas de abonarse a la emisora esa. Eso justo me ha pasado a mí, y como soy propenso a caer en las tentaciones, hace unos días que ya recibo la señal íntegra de Gol Televisión, la cadena del fútbol. Eso sí, a través de la operadora de cable R, porque lo del decodificador y la tarjeta para la TDT de pago parece que va para largo.

Pero lo del título de esta entrada no va por ese pequeño o gran problema logístico. No, el asunto es otro bien distinto. Escuchen. La cosa es que había planeado para esta tarde-noche una estupenda sesión de "sillonbol" con la que inaugurar oficialmente mi suscripción a ese canal de pago. Pues maldita la hora en que se me ocurrió tal idea. Ni se imaginan el chasco que me llevé. Vean este extracto de la programación de Gol Televisión:

Inconcebible. Tres partidos de ¡basket! de una tacada, justo lo que cualquier futbolero está deseando presenciar en la emisora dedicada a su deporte favorito. Porque eso decía el video promocional, que se trataba de un canal para fanáticos del fútbol, ¿no?. No sé, mejor será volver a pincharlo, no sea que esté metiendo la pata, y donde me pareció escuchar UEFA Champions League, hayan dicho realmente Eurobasket Fiba, o como coño se llame eso que están televisando.

Ahora, en serio, la verdad es que tengo un enfado considerable con este asunto. Me siento casi estafado. O sin casi. Yo no he pagado para ver las chorradas que hacen unos tíos de dos metros vestidos con ropas que les quedarían grandes aunque midiesen cuatro. Y no es que tenga nada en contra del baloncesto (bueno, quizá sí), pero no creo que emitirlo en una cadena de fútbol resulte demasiado coherente.

Bueno, no me entretengo más, que tengo pendientes unos recadillos. Y es que aprovechando que esta noche me he quedado sin fútbol, he organizado una mariscada en casa y todavía tengo que pasar por la frutería para recoger unos percebes que dejé encargados. ¿Lo pillan?.

martes, 1 de septiembre de 2009

El scouting en el fútbol (II)

Decíamos en el post introductorio que existen dos formas de ver el fútbol: la del apasionado aficionado de a pie y la del erudito profesional de los banquillos. Desgraciadamente, la actual entrega, y las que vengan en un futuro, se centrarán sólo en esta segunda manera de afrontar la visión de los partidos de nuestro deporte favorito. Tal y como, a buen seguro, estará efectuando la misteriosa chica de nuestra portada, ¿no les parece?. Pero casi mejor no me respondan, y vayamos al grano antes de que se me vaya el hilo.

La principal pregunta que nos tenemos que hacer antes de ojear un encuentro de fútbol es la de cuál va a ser el objeto de nuestro scouting. Fundamentalmente, aunque hay otras opciones, deberemos dilucidar si lo será alguno de los equipos en su totalidad o, simplemente, uno sólo de los jugadores que lo componen. No es difícil de entender que el método ha de diferir notablemente si centramos nuestra atención en uno u otro de esos elementos.

Supongamos que nos hemos decantado por el análisis de uno de los equipos en su sentido colectivo, debido, por ejemplo, a que será un futuro rival en nuestra competición liguera. ¿Cómo debemos llevar a cabo la tarea de observación, en este caso?. Bien, trataré de explicarlo por pasos o fases, a ver si así me queda más claro.

1-Fase de preparación. Esta etapa es primordial si queremos tener éxito en nuestra misión. Recopilen cuanta información puedan sobre el equipo a observar. Busquen en periódicos, internet o pregunten a otros técnicos si fuera necesario. Todo cuanto sepan de antemano ayudará a centrar su tarea y les evitará pérdidas de tiempo innecesarias. Lleguen al partido con el material preparado y con tiempo suficiente de antelación para conseguir las formaciones iniciales, ubicarse en una buena situación e, incluso, presenciar los calentamientos. Les recomiendo que lleven una planilla para las alineaciones, muchas hojas con campos para dibujar esquemas, formaciones, jugadas, etc, y una libreta donde anotar los detalles que les resulten más relevantes. ¡Ah!, y, por supuesto, un lápiz o bolígrafo. No hace falta tampoco decirles que, salvo que sea por otro técnico, ir acompañado al estadio, no es la mejor idea para no perderse un detalle de lo que acontece sobre el césped.

2-Fase de observación. Entramos ya en lo que es, esencialmente, la tarea del ojeador. En esta etapa debemos apuntar (o, en su defecto, memorizar) los aspectos más relevantes del juego de nuestro futuro competidor. Les detallo a continuación los que, a mi parecer, pueden resultar más significativos:

a) La formación de partida del equipo. Me refiero a la organización, el sistema, el esquema, el dibujo, o como ustedes quieran llamarle. Si juegan un 4-3-3, un 4-4-2, o la WM, que supongo que no. Aunque mucho más importante que esta posición inicial es, como veremos, la manera de moverse a partir de ella.

b) El estilo de juego, que es a lo que me refería en el final del párrafo anterior. Desentrañar el estilo o método de juego es la clave en cualquier proceso de observación futbolística. Pero para lograr descubrirlo debemos focalizar nuestra atención en la forma en la que nuestro futuro rival lleva a cabo las tradicionales tres fases de las que consta el juego: la defensa, el ataque y las transiciones.

b1) Vayamos pues con la defensa. O fase de no posesión de la pelota, como la llaman ahora, seguramente, de manera más precisa. Algunas preguntas que nos debemos hacer sobre ella son: ¿se mantiene la formación de partida?, ¿en qué parte del campo (posicionamiento avanzado, medio o replegado) acostumbra a situarse?, ¿cuántos jugadores hay involucrados en las tareas defensivas y en qué ocasiones?, ¿qué actitud toman los defensas?, ¿tratan de recuperar el balón con vehemencia o esperan bien posicionados los movimientos del atacante?, ¿en qué ocasiones y lugares son agresivos en la recuperación?, ¿usan a menudo la trampa del fuera de juego?, ¿basculan coordinadamente los jugadores sin balón?, ¿discriminan algunos espacios del terreno de juego?, ¿existe algún marcaje individual (partimos de que todo el mundo defiende zonalmente ahora), ¿cómo y por qué se han producido las principales ocasiones de gol recibidas?. Naturalmente, cuantas más preguntas y subpreguntas de este estilo sepamos responder más descubriremos las debilidades y fortalezas defensivas del equipo observado, que es, no lo olvidemos, nuestro verdadero objetivo.

b2) El ataque o fase de posesión de balón. Aquí podemos plantearnos cuestiones diferentes, aunque algunas puedan coincidir con las de la fase defensiva: ¿se mantiene el esquema de juego de partida?, ¿son cortas o largas las posesiones de balón?, ¿se ejecutan ataques de tipo directo o se desarrollan claramente diferenciadas las etapas de inicio, progresión y finalización?, ¿se prima alguna de estas fases en perjuicio de las otras?, ¿qué jugadores participan (y cómo) en cada uno de esos momentos?, ¿cuáles son los futbolistas clave en cada etapa de elaboración del ataque?, ¿se producen repetitivamente algunos movimientos de balón y futbolistas?, ¿cómo y por qué se han producido las principales ocasiones de gol generadas?. Conocer la respuesta a estas y otras preguntas similares será el primer paso para lograr contrarrestar la virtudes ofensivas de los rivales.

b3) Y nos quedaban las transiciones, que no son más que los momentos siguientes a los cambios de posesión del esférico. Realmente, no son una fase cualitativamente distinta de las anteriores, sino simplemente son un momento puntual (aunque transcendente) de cada una de ellas. Por eso las cuestiones que nos debemos realizar no difieren de las que les acabo de relatar un poco más arriba. Fundamentalmente, lo que nos interesa saber en ataque, es, si tras una recuperación de balón, se prefiere ejecutar una rápida ofensiva que aproveche una eventual desorganización del contrario, o si, por el contrario, lo que prima es la conservación del balón y la recuperación del orden táctico, en aras a ejecutar un ataque de tipo elaborado. En defensa, lo que debemos conocer es, si tras la pérdida del balón, el equipo analizado procura una recuperación del móvil lo más inmediata posible o si, inversamente, adopta un repliegue rápido que le proteja con más garantías de la posible ofensiva rival.

Y como esto me está quedando más largo de lo que presumía, dejaré para una próxima entrada de esta saga, la tercera, punto c), y cada vez más importante etapa de la fase de observación, la manera de restablecer el juego. ¿Que no saben a qué me refiero?. Pues a los balones parados, jugadas de estrategia o de pizarra o como les guste más denominarla. Y, por cierto, para poder reiniciar el juego supongo que resulta imprescindible primero haberlo detenido. ¿Me siguen?.

lunes, 10 de agosto de 2009

El scouting en el fútbol (I)

Existen dos maneras de contemplar un encuentro de fútbol, la lúdica y la profesional. La primera es la divertida, e incluye todo partido presenciado tomando una cervecita (o diez), preferiblemente entre amigos, y despotricando contra el equipo rival, árbitro incluido. Luego está el modo profesional, que no resulta tan excitante, pero que no deja de tener su punto entretenido. Es lo que se conoce por scouting, que en cristiano quiere decir exploración, y que no es otra cosa que la tarea de análisis intelectual y casi científico que realizan los informadores y ojeadores de los equipos de fútbol con los partidos que presencian.

El scouting suele dividirse en dos clases según su objeto de análisis. Si éste se centra en los equipos contendientes, hablamos de scouting de adversarios, pero si el punto de mira principal se pone en los futbolistas, nos hallaremos ante el scouting de jugadores. Generalmente, ambos tipos de observación difieren también en su finalidad. Mientras que la contemplación de rivales tiene como meta dotar al equipo del ojeador de los conocimientos suficientes para, en un enfrentamiento no muy lejano en el tiempo, poder contrarrestar las fortalezas (o aprovechar las debilidades) de la escuadra analizada, el scouting de jugadores pretende, sobre todo, evaluar las aptitudes de los futbolistas "espíados" con vistas a una posible incorporación al equipo para el que trabaje el ojeador.

En las próximas entregas de esta serie de posts analizaré, más pormenorizadamente y por separado, cada una de estas clases de observación futbolística, e incluiré también algunos consejos generales que nos posibiliten ejercer estas tareas con la mayor eficacia posible. De todas maneras, y pese a lo atractivo que les pueda parecer ejercer actividad intelectual mientras contemplan un partido de fútbol, deben saber, antes de que profundicen más en esta original manera de ver el balompié, que se encuentran ante un camino sin retorno, y que, una vez comiencen a hacerse preguntas sobre sistemas tácticos, formas de construcción del juego o sobre las tomas de decisiones de los futbolistas, difícilmente conseguirán volver a disfrutar de la contemplación pasional de este deporte, tal y como, presumo, venían haciendo hasta ahora. Así que repasen las imágenes que he insertado en esta entrada, y si todavía se identifican más con las ilustraciones segunda y tercera que con la dispuesta en la cabecera, por favor, ni se les ocurra leer las inminentes entregas que publicaré sobre el asunto este del scouting en el fútbol. Avisados quedan. No me echen en cara luego que no se lo advertí.

viernes, 17 de julio de 2009

Significante y significado

Lean el titular de la imagen de cabecera. ¿Han entendido algo?. Les confieso que yo, cuando lo leí en el periódico, me quedé igual de perplejo que les imagino a ustedes, pero que tras releerlo unas cuantas veces, y gracias a mi basta (sí, con b, más adelante lo entenderán) inteligencia, pude finalmente descifrar su complejo significado y proseguir satisfecho con mi lectura. Les explicaré cómo lo hice.

Comencé llegando a la más que lógica conclusión de que la semiótica debía de tener algo que ver con los monos (simios=monos, ya saben). Entonces, y partiendo de esa premisa, me dio por pensar que el tal Chomsky bien podía dedicarse a la doma de estos bichos, y ser una suerte de Angel Cristo polaco. Aunque, en este caso, víctima propiciatoria de primates y no de felinos. Pero como todavía no me acababa de cuadrar del todo lo de su presencia en un congreso serio, y no en un programa televisivo de variedades o del corazón, concluí que Chomsky, más probablemente, debía de ser un científico del Este poco escrupuloso, de ésos que estudian el comportamiento "moneril", alimentándolos con plátanos sabor electroshock, o mediante otros experimentos igual de graciosos.

Y la razón de que éste tuviera que acudir a última hora a este importante evento que se celebra en A Coruña, respondía en parte a un caché tan devaluado como su ética, pero, sobre todo, a que el agente de las eminencias Gordimer y Pamuk, que, y perdonen el cotilleo, me da que tienen tema entre ellos, no llegó a un acuerdo económico con la organización que compensase el hecho de que sus representados tuviesen que interrumpir el impresionante record Guiness de cuarenta años conviviendo con mandriles pajilleros de culo rojo en la altiplanicie africana. Recortes presupuestarios debidos a la crisis que nos azota, según parece.

El caso es que tamaño esfuerzo imaginativo me dejó tan agotado que decidí aligerar mi lectura cambiando el periódico de información general por otro más liviano de temática deportiva. Vean con que segundo titular me encontré nada más abrirlo:

¿Les suena?. Es curioso, pero a pesar de su gran similitud con la primera noticia, esta vez no necesité realizar ejercicio deductivo alguno para comprenderla. Y me da que la mayoría de ustedes, tampoco. Mira que si en vez de tratar de monos, el congreso ese va también sobre fútbol. En fin, casi mejor dejo las elucubraciones y me paso por la Wikipedia, a ver qué se cuenta de la dichosa semiótica.

lunes, 22 de junio de 2009

La historia del peor equipo de fútbol alevín de todos los tiempos

Qué mejor que leer un divertido libro para refrescar estos asfixiantes y primerizos días de verano. Así que para dar ejemplo, ayer me bajé a la playa la primera novela del irreverente escritor (y blogger) escocés Alan Black, titulada "Kick the balls" o en cristiano, "patead los balones" (o las pelotas, pues va con doble sentido). No pude haber elegido mejor, creánme. No vean las risotadas que me eché durante la arenosa lectura de sus doscientas cincuenta y pico páginas.

El libro cuenta la historia del propio autor, un atormentado escocés emigrado a California, y que tras unos años viviendo en el centro de San Francisco, se muda a un barrio residencial en las afueras de la ciudad. Para integrarse en su nueva vecindad, Alan decide convertirse en el segundo entrenador del equipo de fútbol alevín de su barriada, los Dragones, equipo formado por jugadores tan destacados, entre otros, como "el niño que se podía llamar, o no, Ashley", Sam, también conocido como "el atontado que necesita pilas nuevas", o Jonathan, alias "la planta en una maceta". Naturalmente, el equipo es un desastre, y lo mismo sucede con el proceso adaptativo del rudo y básico entrenador Black a la esnob sociedad suburbanita americana. Ello da lugar a un sinfín de situaciones divertidas en las que el autor compara satíricamente exagerados episodios futbolísticos de su azarosa infancia en el país de las gaitas, con la superprotectora atmósfera en la que desarrollan sus primeros contactos con el mundo del fútbol (y con el real) los niños de la actual generación.


La verdad es que no es difícil sentirse identificado con lo que el autor cuenta. Cualquiera de ustedes que haya sobrepasado la treintena, y que haya practicado fútbol en sus años mozos, seguro que reconocerán muchas de las situaciones que se nos narran. Y, si como el segundo entrenador Black, y yo mismo, continúan ligados al fútbol base, ya ni les cuento.

Lo único malo que le encontré a esta novela es que sólo está disponible en inglés, creo. Pero bueno, nada que no se pueda solucionar teniendo a mano una buena edición del "Collins". Y si ustedes ya no necesitan de diccionarios, harían bien en escuchar este hilarante episodio del libro que encontré en la red social literaria dublit.com, titulado "The german helmet haircut", en el que el autor nos cuenta sus desventuras con un peluquero de su infancia en Escocia, especialista en cortes de pelo a lo nazi. ¿Verdad que les suena?



domingo, 14 de junio de 2009

¿Por qué silban a Matthew Booth?

Este es el once titular de la selección sudafricana de fútbol, los "Bafana, Bafana", anfitriones del la competición Confecup que se disputa este mes de junio. Pues bien, en esta formación hay un jugador que cada vez que participa en el juego recibe un sonoro abucheo por parte de los propios aficionados sudafricanos. Fíjense bien en la imagen de la formación africana, y a ver si deducen de quién se trata.

Si han elegido a este simpático futbolista (el primero de la fila superior empezando por nuestra derecha, según miran la foto de cabecera) que se divierte como un crío jugando con ese gigantesco peluche, han acertado de pleno. Matthew Booth, que así se llama nuestro protagonista, sorprendentemente, no es para nada del agrado de los coloristas seguidores del equipo sudafricano, que demuestran sonoramente su descontento cada vez que el pobre Booth toca el balón. Les reconozco que ignoro el motivo por el que tienen ese comportamiento. No soy un experto en la liga sudafricana, así que no puedo saber a ciencia cierta si ha sido motivado por alguna rencilla pasada entre equipos rivales locales. Pero de no ser así, la única explicación que le encuentro es que, de la misma manera que han hecho aquéllos de ustedes que hayan acertado mi "inocente" pregunta, la afición sudafricana, formada casi integramente por "supporters" de raza negra que habrán padecido la xenofobia y el racismo en la época del apartheid, también discrimina...a los individuos calvos y altos. ¿O qué se creían que iba a decir, mal pensados?.

Edito: Según me cuentan en los comentarios, la gente no abucheaba a su propio jugador; simplemente, y para animarlo, coreaban su apellido "Booth" (se pronuncia "buuuz", de ahí mi confusión, ya que entendí "buuuuuuh"). De este lamentable error sacó tres consecuencias importantes: primero, que debo mejorar mi conocimiento del inglés. Segundo, que no hay que ser tan susceptible. Y tercero, que no lo sabía, pero soy un maldito racista. Y como penitencia y para que no vuelva a olvidarme de lo que soy, no pienso borrar esta entrada, por mucha vergüenza que me dé.

lunes, 18 de mayo de 2009

Fútbol: Justicia y suerte

Me hace mucha gracia cuando periodistas, presidentes, entrenadores, jugadores o simplemente aficionados al fútbol aluden al socorrido recurso de la mala suerte o de la poca justicia, para intentar explicar el motivo de un mal resultado obtenido sobre el terreno de juego. Porque mira que existen razones verdaderamente futbolísticas para explicar las causas del marcador de una contienda sin tener que que recurrir a esos facilones tópicos que lo único que demuestran es impotencia y poco conocimiento por parte de quienes los mencionan en sus declaraciones.

Esta reflexión viene a cuento de las no muy afortunadas reacciones (británicas, especialmente) al desenlace de la eliminatoria de liga de campeones entre el Chelsea y el FC Barcelona. Se queja esta gente de que el Barça no debió acceder a la final ya que se benefició de los errores arbitrales y de un inesperado golpe de suerte en los minutos finales. Le acusan también de no haber tirado apenas a puerta, de poseer el balón de manera estéril, y si les damos tiempo, supongo que acabarán cargando en el debe del equipo catalán, el bombardeo londinense de la segunda guerra mundial.

Derecho al pataleo aparte, ¿no creen que les resultaría mucho más productivo analizar las razones tácticas, técnicas, físicas o psicológicas que les han conducido a la derrota en el suspiro final?. Porque de igual manera que nada tienen que ver el árbitro, la suerte o la justicia, en el impresionante primer gol de Essien, tampoco son partícipes estos elementos en el definitivo disparo de Andrés Iniesta. Essien marcó con la zurda y por la escuadra porque es un fantástico jugador. Quizá sólo logre acertar en uno de cada cien de esos disparos, pero el resto de los mortales no marcaríamos de esa manera ni aunque nos pasásemos media vida chutando a puerta. Lo mismo con el gol postrero de los blaugranas: ¿qué equipo, en campo contrario, con diez hombres y virtualmente eliminado, es capaz de llegar y atacar con tantos jugadores en los últimos minutos de un partido contra el todopoderoso Chelsea? La respuesta es sencilla, sólo el FC Barcelona, una escuadra a la que nada de lo que pasa en el terreno de juego le hace varíar su filosofía ofensiva basada en el control inteligente de la posesión del balón. Contéstenme ahora: ¿tiene todo esto alguna relación con la fortuna o la justicia?. Ya conocen la respuesta.

Suerte es que un topo saque inoportunamente la cabeza de su madriguera, y que con ello impida un inminente gol. Injusticia es que a un equipo se le permita jugar con trece jugadores. No busquen estos conceptos en un campo de juego. No pertenecen a la esencia de nuestro deporte favorito. En el fútbol, como en la vida, lo que prima es el trabajo, el conocimiento y el espíritu de superación. Nada más, así de simple.

Reconozco que todas estas polémicas (las arbitrales incluidas) proporcionan a este deporte una "salsilla" especial. Pero ésta no debe impedirnos observar y juzgar la verdadera realidad de lo que acontece en nuestros estadios. No seamos superficiales, y dejemos en paz a los elementos exógenos que poco o nada influyen en lo que vemos en los partidos. Un verdadero profesional (excluyo y exculpo deliberadamente a los aficionados profanos) debe detectar, comprender y, finalmente, corregir los motivos intrínsecos que le han condenado a una dolorosa derrota. Y éstos, digan lo que digan algunos, son, en esencia, siempre tácticos.

En resumen, centremos el debate del fútbol en el propio fútbol, y hagamos oídos sordos de las plañideras que públicamente exhiben sin rubor su ignorancia y falta de talento en los medios de comunicación. ¡Ah!, se me olvidaba: ¡força Barça!.

miércoles, 29 de abril de 2009

Fútbol y estudios

No son dos conceptos que se presenten habitualmente unidos, pero espero que esta entrada sirva para desmentir, al menos en parte, el tópico de que el balón a cuadros no casa bien con los codos y los libros de texto. Y para empezar, vean que pedazo de tocho pelotero estoy leyendo:

Bueno, ya sé que la foto es pequeña, pero créanme que se trata de un manual enormemente extenso y árido. Se titula "Futebol: Concepção e organização de 1100 exercícios específicos de treino", escrito por el técnico portugués Jorge Castelo (más info, aquí), y cuenta con casi 1000 enriquecedoras páginas dedicadas al tema del entrenamiento futbolístico. Siento no poderles contar más sobre este libro-biblia pero es que ni siquiera he acabado de pelearme con su primer centenar de propuestas.

Otro ejemplo de que lo académico y lo balompédico tienen más relación de lo que parece, es el "Máster profesional en fútbol" organizado por el Centro de estudios superiores de fútbol (CESFUTBOL), postgrado del que se acaban de convocar plazas para su edición 2009-10. Este curso está avalado y reconocido académicamente por la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Murcia, y cuenta con un profesorado de lujo, incluyendo numerosos entrenadores de élite (M.A. Lotina, Irureta, Juanma Lillo, Eusebio Sacristán, etc, etc). Lamentablemente para inscribirse hace falta estar en posesión del título de entrenador fútbol nivel III (o la maestría del INEF en este deporte), disponer de 4000 euros y del suficiente tiempo libre para poder acudir a las clases presenciales que se desarrollarán en Valladolid.

Yo no cumplo ninguno de estos requisitos, ¡qué le voy a hacer!, pero como sé que muchos de ustedes sí son gente de fútbol ilustrada y con posibles, les dejo aquí un pdf con mucha más información, plan de estudios incluido, acerca de esta tercera edición del prestigioso máster CESFUTBOL.


lunes, 13 de abril de 2009

Futbol aposicional: sistema v.e.t.

Visión, espacio y tiempo. Eso es lo que significan las iniciales v.e.t. Fue precisamente la alusión que en su reseña se hacía a la gran importancia de estos conceptos en el fútbol, lo que me impulsó a adquirir (y a leer inmediatamente) este antiguo libro, tristemente arrinconado en una modesta tienda de objetos usados. Comprueben aquí como no es, en absoluto, nuevo este interés mío por los asuntos espacio-temporales.

El sistema v.e.t. fue creado por Vicente Agraz (lamento no poder aportar información fiable alguna acerca del autor) en los primeros años 70, y su plasmación en papel obtuvo el prestigioso premio Herakles, entiendo que más por su originalidad que por la rigurosidad de su contenido. Lo cual no deja de tener su mérito, ya que no debía de resultar nada fácil en 1972 renegar públicamente (como veremos) de todas las ideas y concepciones futbolísticas preponderantes hasta ese momento, y conseguir un galardón universitario en vez de una camisa de fuerza. Y eso es exactamente lo que se atrevió a postular Vicente Agraz. Con dos cojo...

En las imágenes diseminadas por esta entrada pueden observar (sólo a modo de curiosidad) algunos esquemas sobre el v.e.t. extraídos del propio libro. El primero de ellos refleja la división de los jugadores en dos grupos bien diferenciados, el base (ofensor o resistente, según quien posea el balón) y el protector (o linea principal de resistencia de cada equipo). El resto de diagramas, como explican sus respectivas leyendas, se corresponden con las diferentes zonas o espacios de juego.

Naturalmente, no pretendo que se aprendan esta curiosa (inocente, incluso) terminología del autor, ni que se compren o lean el libro (aunque si lo encuentran, no estaría de más) con la intención de poner en práctica el método descrito. No, quédense más con el espíritu que con sus formas, porque el paso de los años las ha superado y convertido en obsoletas. Pero los que sí se cumplieron y están todavía plenamente vigentes, son muchos de sus conceptos más generales. Se los resumo en cinco sencillos puntos que creo que les pueden ser de notable utilidad:

1-Preminencia del grupo sobre el jugador.
2-Sustitución del marcaje individual por el zonal (no tal y como lo conocemos, pero zonal, en todo caso).
3-Importancia máxima del proceso decisional, determinado principalmente por la capacidad perceptiva espacio-temporal, y los conocimientos del juego colectivo del futbolista.
4-Búsqueda de la victoria a través de la superación absoluta del adversario. No sirve ganar de cualquier manera, se debe derrotar al contrario en todos las facetas del juego, para evitar que factores exógenos como la suerte, lesiones, sanciones o los arbitrajes adquieran un papel relevante que no merecen, y, sobre todo, para casi garantizar que las victorias lleguen con asiduidad.

5-Por último, y quizá sea éste el punto más significativo, primacía de la inteligencia sobre las capacidades físicas. Se consiguen así jugadores polivalentes, que no necesitan instalarse en una posición concreta para poder conocer sus funciones. Su saber (también en el sentido de "know how") futbolístico debe llegar a un grado tal que les permita desempeñar correctamente cualquier cometido sobre el campo y, siempre, en el momento espacio-temporal más adecuado.

Pues hasta aquí puedo leer. Si les ha interesado el tema, háganmelo saber con sus comentarios. Quizá logren que me anime a digitalizar íntegramente este viejo manual y así poder compartirlo con todos ustedes.


domingo, 5 de abril de 2009

Xavi e Iniesta: la clase del Barça

Son la pareja de moda del fútbol español, y posiblemente el mejor dúo de centrocampistas del panorama futbolístico mundial. Pequeños físicamente, sus figuras se agigantan cuando tienen un balón entre los pies. De Xavi se dice que le regalaron un balón cuando era pequeño y que, desde entonces, todavía nadie ha sido capaz de arrebatárselo. Tal es la capacidad que tiene este jugador para proteger la pelota con su cuerpo.

Y otro tanto podríamos decir del albaceteño Iniesta, que se ha reconvertido en el extremo izquierda ideal. Gracias a su condición de diestro que maneja ambas piernas, y a su excelso dominio de la cobertura técnica en conducción, no hay defensor que pueda evitar que progrese hasta la línea de fondo o que finalice con un peligroso disparo desbordando hacia adentro.

Es de destacar la gran calidad y cantidad de estupendos centrocampistas que en las últimas décadas han salido, como estos dos superclases, de la cantera del FC Barcelona. Todo empezó con Luis Milla, al que le siguió el actual entrenador del Barça, Pep Guardiola y, un tiempo después, Albert Celades.

Los tres eran inteligentes, muy tácticos y les cabía todo el campo de fútbol dentro de su cabeza. Jugaban rápido y fácil, apenas a un toque, pero casi nunca se equivocaban. Aunque como no se puede tener de todo, carecían de llegada, desborde y pase largo. O eso pensábamos, porque el siguiente de la lista es Xavi Hernández, y el de Tarrasa no adolecía, ya, de nada de nada. Como tampoco los que han venido después, el propio Iniesta y la gran estrella del Arsenal, Cesc Fábregas.

El último producto salido de la factoría blaugrana es el joven Sergi Busquets que pretende ser un nuevo paso adelante en busca del centrocampista total, aunando todas las virtudes de sus magníficos predecesores pero dentro de un físico supuestamente mucho más competitivo y moderno. Aunque, si me permiten que haga de adivino, dudo mucho que pueda superar el altísimo nivel que sus pequeños maestros están demostrando temporada tras temporada.

Y cuando llamo "maestros" a Xavi e Iniesta, lo hago también en el sentido didáctico de la palabra. Descarguen (o sólo vean) el video que les ofrezco a continuación, y podrán comprender esto último, y también la razón por la que, en el FC Barcelona, los centrocampistas de calidad continuarán brotando como setas.


Descargar el documental, "Xavi e Iniesta:la clase del Barça"

jueves, 12 de marzo de 2009

La rodilla del Liverpool

Casualidad o no, no sabría decir, cayó en mis manos una biografía de Bill Shankly, el mítico manager del Liverpool de los años sesenta, sólo unos días antes de que el club de Anfield se merendase al Real Madrid, en la eliminatoria de octavos de final de la Liga de Campeones. Mucho se está diciendo y escribiendo en los medios españoles sobre las posibles causas de esta debacle blanca en tierras inglesas. Y como casi siempre, se miran tanto el ombligo que sólo inciden en las miserias de los merengues, olvidándose de las grandes virtudes del equipo que tan justamente les derrotó. Permítanme pues que, desde aquí, le rinda un pequeño tributo.

"Take that bandage off... and what do you mean about YOUR knee?... It's Liverpool's knee!" ("Quítate el vendaje...y por qué la llamas TU rodilla?...¡es la rodilla del Liverpool!").

En este famoso rapapolvo que Bill Shankly le echó a su jugador Tommy Smith, en la primera (y última, deduzco) ocasión en que este durísimo jugador quiso borrarse de un partido, escudándose en una supuesta lesión, encontrarán quizá la virtud más determinante del Liverpool y que le condujo, una vez más, al éxito: el espíritu de equipo.

Porque independientemente de la indudable calidad de algunos de sus componentes, y del buen hacer de su entrenador Rafa Benítez, la gran diferencia entre las dos escuadras la marcó la actitud de los protagonistas. Durante los dos partidos disputados en esta eliminatoria, los jugadores, técnicos, directivos y afición de los "Reds" se comportaron como un solo ente, sacrificando sus intereses personales e incluso arriesgando su propia integridad física (Gerrard, por ejemplo) en pro de un bien superior, el del colectivo, el único que sabían les posibilitaría la victoria que tanto anhelaban. Mientras, en el Real Madrid, dispersaban su atención en una desesperada persecución al FC Barcelona en liga, y en inoportunas polémicas de todo tipo (quejas de Guti por sus sustituciones, el "chorreo" del presidente Boluda, las críticas al juego del "Pool" en el Bernabeu, por parte del segundo de Juande Ramos, agresiones de los aficionados ultras a los periodistas, la hipotética vuelta de Florentino, etc, etc).

El resultado final ya lo conocen, cinco a cero en el cómputo total de la eliminatoria, los cinco marcados por la misma rodilla. Sí, aquélla que se tiñó de vivo rojo, cuando el viejo Shankly ordenó retirar la blanca venda que la ocultaba.


sábado, 20 de septiembre de 2008

En ocasiones, veo porterías de fútbol

No sé si conocen el anuncio en que Fernando Alonso nos confiesa que, cuando era un adolescente sin carnet de conducir, cualquier objeto le recordaba a un automóvil. El "simpático" piloto de F-1 veía coches por todas partes. Pues a mí me sucede algo parecido, pero con el fútbol.

Les cuento mi plan para este fin de semana. El sábado a las cinco, iré a ver un partido de fútbol juvenil en directo; a las siete, otro. Y a las 10 de la noche, el partido de La Sexta. El domingo me levantaré temprano para pasar la mañana jugando al fútbol con una peña de aficionados. Al mediodía, ponen la liga italiana, y justo al acabar, empezará el partido de mi "Depor". Luego ya sólo me quedarán por ver, el Madrid a las 7, y el Barcelona a las nueve de la noche. Aunque cabe la posibilidad de que, cerca de la medianoche, le eche también un vistacillo al Newell's-Independiente de la liga argentina.

Así que, visto lo visto, no sería raro que acabe efectuando extravagancias similares a las que realiza, Remi Gaillard, el protagonista de este divertido video viral que me ha enviado mi socio Ojodeorux, supongo que a modo de indirecta nada sutil.



jueves, 14 de agosto de 2008

Ni vueltas, ni filas, ni sermones

"El buen fútbol es más divertido", viene a querer decir el texto escrito en la imagen de cabecera. Es un bonito lema, y cargado de loables intenciones, seguro, pero no es ni mucho menos una verdad absoluta. Pero bueno, el asunto de qué se entiende por jugar bien al fútbol es un tema que seguramente algún día tendré que tratar, pero que hoy, todavía, no toca.

"Bettersoccermorefun" es una página web (en inglés) estadounidense para entrenadores de fútbol base. En ella se reflejan las ideas y métodos de su creador, el director del programa de la "Chris Nedelcovych Soccer Foundation", Larry Paul, y que reconoce explícitamente haber copiado de la contradictoria (a mi entender) escuela holandesa.

En síntesis, lo que propone este entrenador es que los niños aprendan a jugar al fútbol (o sea, entrenen) de la forma más divertida y significativa que existe, que, naturalmente, no es otra que la disputa de múltiples partidos de fútbol reducido ("small sided games"), eso sí, debidamente orientados y dirigidos. Ya ven que no es nada nuevo, al menos por estos lares, pero en EE.UU, donde reina (o reinaba) el rígido, analítico, y, fácilmente evaluable método Coerver, ha supuesto una considerable revolución. Si desean más detalles de las ideas de Larry Paul, échenle un vistazo a estos videos que ha puesto a nuestra disposición en Youtube.

Si les ha convencido, consideren la posibilidad de adquirir el dvd que tienen en la imagen, titulado "Street Soccer", que les puede servir como introducción a este maravilloso mundo de "las pachanguitas". Claro que si ustedes son más de letras, el libro llamado también "better soccer more fun", podría ser una mejor opción. Aunque si quieren mi opinión, no creo que disponer de documentación tan detallada sea demasiado conveniente si lo que se pretende es diseñar sesiones originales y verdaderamente específicas. Eso sí, quédense con el espíritu de la copla: "El fútbol es el mejor maestro". Así que, como reza el titular de este post, procuren que en sus entrenamientos no haya vueltas (al campo), ni filas (de jugadores), ni sermones (del entrenador). Rivales, balones, porterías y un entrenador que guíe su proceso de descubrimiento es todo lo que necesitan los niños para aprender todos los secretos de este apasionante juego. ¿O es que ya no se acuerdan?

lunes, 30 de junio de 2008

Cerrando círculos

En la foto superior pueden ver a Michel Platini, actual presidente de la UEFA, entregar la copa de campeones de Europa a Iker Casillas, capitán de la selección española de fútbol. Ahora vean esta otra foto:

Sí, también es Michel Platini, aunque mucho más joven y delgado, levantando para la selección de Francia, la copa de campeones de Europa. Era el año 1984, y el combinado galo había superado a la selección española en una más que polémica final. Yo tenía 15 años en aquella época, y recuerdo que la decepción de la derrota y sus circunstancias fue tremenda. Veníamos de marcar 12 épicos goles a Malta, para clasificarnos, un gol casi en el último minuto a Alemania, en la primera fase, y "nosecuantos" dramáticos penalties a Dinamarca, para superar las semifinales; pero la desgracia y el árbitro se cebaron con nosotros en el partido final, y nos quedamos con la miel en los labios, y las lágrimas en los ojos. Y lo que es la vida, 24 años después, el capitán de aquella selección francesa nos ha devuelto ese trofeo que sentíamos como casi nuestro.

Esta es la foto de aquella escuadra del 84, en la que sobresalía la figura discutida del portero Luis M. Arconada (a la derecha de la foto, junto al árbitro). No había tenido una gran actuación en el mundial disputado en nuestro país dos años antes, pero sin embargo en esa Eurocopa sus grandes intervenciones nos habían posibilitado alcanzar la final. Desgraciadamente en ese último partido, un error suyo, tras una falta lanzada por el propio Platini, sería determinante para que Francia nos derrotase. Fue un desenlace más que inmerecido para un gran portero y un auténtico caballero, que pasó a ocupar un injusto lugar en la historia negra de nuestra selección hasta que, en la mágica noche que vivimos ayer, Palop, el tercer portero del equipo español, enfundado en la vieja camiseta de aquel mítico portero donostiarra, reivindicó su figura, y la devolvió al puesto que se había ganado más que merecidamente en aquel europeo: el podio de los campeones.

miércoles, 25 de junio de 2008

80 Refuerzos positivos

¿Les suena este personaje?. Seguro que sí. Algunos de ustedes relacionarán esta caricatura con la imagen de su jefe en los días previos a tener que abonar las nóminas; a otros, quizá les recuerde más al recibimiento que sus abnegadas esposas les dispensan cuando cometen el error de regresar al hogar más tarde de lo que sería aconsejable. Pero no, este dibujo no representa ninguna de esas situaciones, no. El rabioso sujeto de la imagen es uno de los seres con peor carácter que ha parido la creación: el entrenador de fútbol.


Y es que la presión que soportan los preparadores de los equipos de élite es difícilmente soportable. Que si la prensa, que si los aficionados, que si los directivos. Que se lo digan a Scolari, el buen mister de la selección de Portugal y futuro del Chelsea, que no hace mucho explotó, y las pagó con Dragutinovic, un jugador rival (en la imagen).

Pero, lamentablemente para él, nuestro monigote no puede acogerse a esta excusa, pues no es el técnico de un gran equipo. No, él es sólo un entrenador aficionado. Apenas prepara dos sesiones por semana, y los sábados o domingos dirige a su equipo desde la banda. Bueno, lo de dirigir es un decir, porque fundamentalmente lo que hace es protestar a los árbitros, reñir a sus propios futbolistas, e insultar a todo bicho viviente que se le ocurra pasar por ahí. ¿Y saben lo peor de todo?. Pues que sus jugadores son sólo unos niños. Sí, en las manos de individuos tan poco edificantes como éste, depositamos frecuentemente las ilusiones futbolísticas de nuestros pequeños. Con razón los niños de ahora cada vez abandonan antes la práctica deportiva. Y la mayoría de las veces no es que no les guste el fútbol o no posean las cualidades necesarias, no, es sencillamente porque se han cansado de aguantar a un entrenador que ni les da minutos, ni diversión, ni ánimos, ni motivo alguno para que les apetezca seguir dándole patadas a un balón.


Pero no se asusten, que no todos los técnicos responden a ese perfil. Hay también algunos entrenadores de base que no son para nada así. De hecho hay equipos tan felices como el que pueden ver en la fotografía superior. Y no se lo van a creer, pero sus jugadores acuden siempre así de risueños a todos los entrenamientos, pese a que no suelen ganar demasiados partidos. ¿Saben cuál es su secreto?. Muy fácil, tienen un técnico que sabe decirles "muy bien" de 80 maneras diferentes:


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