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lunes, 11 de agosto de 2008

El antiblog

Siempre sentí una especial fascinación por lo absurdo. Por ejemplo, en cuestiones de humor, admiro lo que hace (hacía) Pedro Reyes (me he acordado de él gracias a un adsense que aparece en este blog para contratarle. Miren los anuncios de la derecha, por si sigue estando) y otros cómicos de su mismo corte. Pero a lo que iba, me gustan los sinsentidos, quizá porque tienen algo de autodestructivos, de círculos cerrados, de paradojas irresolubles. ¿Y qué puede ser más absurdo que la publicación de un blog como medio de crítica hacia la blogosfera y todo lo que le rodea?. Bien, pues justo esa estupidez es la que ha perpetrado el autor de la bitácora de la que les voy a hablar a continuación, "El Antiblog".

Este paisano mío (parece ser que es de A Coruña) se lanza a cuchillo en sus entradas contra nosotros (él incluido, por mucho que pretenda quedarse al margen), los editores de los blogs, pero también contra ustedes, los que nos leen y comentan (y más que tendrían que hacerlo). Pero, por mucho que me duela, he de reconocer que no le faltan motivos para sus ácidas y brillantes críticas.

De hecho, y si leen sus posts me darán la razón, gran parte de lo que relata es absolutamente cierto. Son especialmente acertadas (y divertidas) sus series de entradas sobre las diferentes modalidades de blogueros y de comentaristas. Seguro que se sienten identificados con alguna de ellas. O con varias, como me ha pasado a mí.

En resumen, les recomiendo que visiten esta bitácora (abandonada hace un par de meses, supongo que como último acto de rebeldía ante la comunidad bloguera), pues nunca está de más mirarse, aunque sólo sea de vez en cuando, en el espejo, y ver cuán ridículos (y usar "cuan" es un buen ejemplo) solemos resultar cuando se analiza detenidamente cada detalle de nuestra exposición pública en el ciberespacio.

Por último, (y va por usted, paisano, que sé que me leerá), le agradezco que sus escritos me hayan ayudado a reconocer y asumir con cierta dignidad mi patetismo, pero me da que a algún otro no le vendría nada mal aplicarse el mismo cuento, ¿no cree?. Ya conoce el dicho ese que dice que no hay peor puta que la puta arrepentida. Y que me perdonen las putas.

¡Ah!, y no me dé las gracias por el enlace ni, mucho menos, se me enfade, "colega", que si se fija bien en lo que mal o bien he escrito, verá que, aunque no creo que fuera necesario, con usted también me he disculpado.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Something is rotten...

Si no tienen ni idea de lo que significa el título de esta entrada, deberían pensar en dedicarle algo más de tiempo a la sana afición a la lectura. "Something is rotten" es la transcripción original de la famosa frase Hamletiana, "algo huele a podrido". Y una vez aclarado esto, vamos al pestilente asunto que hoy les quiero presentar. Lean la siguiente noticia:

"Las mujeres en Afganistán, para poder utilizar electrodomésticos que les faciliten las tareas del hogar, se ven obligadas por ley a asistir a un cursillo de formación que cuesta más de lo que gana un hombre en un mes de duro trabajo. Al finalizarlo, la administración las someterá a un estricto y caro examen práctico que también ellas deben costearse. En caso de no ser consideradas aptas, deberán realizar más horas de formación, y pagar por el derecho a volver a examinarse. De tal manera que al estado le beneficia económicamente que las escuelas impartan una formación de baja calidad, y a éstas, que el estado convoque pruebas de gran dificultad, ya que ambas circunstancias propiciarán que las alumnas suspendan el examen, y que se vean abocadas a pagar otra vez las tasas y las horas de clase necesarias para poder presentarse de nuevo a la prueba. Ante esta irregular situación, no hace falta ser demasiado mal pensado para deducir que de aquí a la connivencia fraudulenta entre unos y otros, hay apenas un paso. Tanto la administración como las academias que enseñan el manejo de estos aparatos, justifican este exagerado coste en que los electrodomésticos son artículos de lujo y que nadie está obligado a utilizarlos. Y respecto al elevado índice de fracaso en las pruebas de aptitud, aseguran que una alta exigencia en la obtención de la licencia es absolutamente necesaria para aminorar el elevado número de accidentes en el hogar que se atribuyen al uso indebido de estos artilugios y bla bla bla ... "

Inconcebible. Menudo país bananero, ¿no creen?. Pues ahora sustituyan mujeres por personas, Afganistán por España, y los electrodomésticos por automóviles, y verán lo que, no sé si voluntariamente, les están haciendo entre la Dirección General de Tráfico y las autoescuelas, a los aspirantes a conducir legalmente un vehículo de motor en este país.

No sé si se acordarán de los tiempos en que era tan fácil la obtención del dichoso permiso que se decía que los malos conductores lo habían conseguido en una tómbola. Pues la cosa no es demasiado distinta ahora pero con el agravante de que, siendo igualmente una cuestión de suerte, hay que dejarse sueldo y medio en rifas para lograr ser uno de los agraciados.

Lo dicho, "something is rotten"... y no, precisamente, en Dinamarca.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Las cenizas del Espíritu Griego


No sé si creen en las casualidades, pero los incendios ocurridos este mes en Grecia coinciden con la decadencia del espíritu que, desde esas tierras, cimentaron nuestra cultura europea.
"Ser uno con todo lo viviente, volver, en un feliz olvido de sí mismo, al todo de la naturaleza, ésta es la cima de los pensamientos y alegrías, ésta es la sagrada cumbre de la montaña, el lugar del reposo eterno donde el mediodía pierde su calor sofocante y el trueno su voz, y el hirviente mar se asemeja a los trigales ondulantes."

Esta frase, como toda la maravillosa obra de Hölderlin que me atrevo a usurpar, puede describir la única escapatoria de la realidad opresiva en que vivimos. Se dice que Hölderlin, quien pasó sus últimos años sumido en una esquizofrenia "inofensiva" acogido en la casa de un amable ebanista, dedicaba sus horas a tocar un piano desafinado y a escribir pequeños poemas e ideas en una mezcla de alemán, latín, griego..., como quien zozobra por haber recibido de los dioses más de lo que podía soportar. Alcemos nuestras copas y brindemos por aquellos que aún tienen fe en el ser humano.
¿Dónde está hoy la sensibilidad?. No en una sociedad tragicómica que construye héroes de futbolistas, muertos o vivos, como si fueran descubridores de continentes.
No en escritores que, como "la Regás", transformados en funcionarios, se convierten en esbirros de los partidos que les dan de comer, olvidando palabras como "Poesía" o "Educación".
Y menos encontramos la sensibilidad en el actual "culto al cuerpo" que practican determinados concursos de belleza y programas de tv, donde no se sabe qué da más asco, si la pose de los jueces o los lloriqueos y chorradas de las candidatas. Qué lejos queda el verdadero culto a la Belleza de nuestros queridos griegos ...
Menos mal que gracias al Hiperión de Hölderlin, siempre podremos huir, con la imaginación, a nuestro querido Hiperión de Saturno.
Para quien quiera leer esta obra en castellano, recomiendo la preciosa traducción de Jesús Munárriz.
Disfrútenla.

Autor de esta entrada: Julio Mourenza

viernes, 24 de agosto de 2007

Sobran las palabras

Según leo en elpaís.com, esta madrugada la banda terrorista Eta, ha conseguido, por fin, explotar uno de sus artefactos. Llevaban tiempo buscándolo, pero la eficacia policial se lo había impedido hasta hoy. En este caso, afortunadamente, no ha habido víctimas mortales, aunque sí hay dos guardias civiles heridos leves. Espero que se recuperen pronto, y que sus familias superen rápido este mal trago.
No soy muy partidario de expresar en este blog mis ideas políticas, pero me gustaría hacerles, al menos, una pequeña reflexión.
Observen la foto de los terroristas encapuchados con la que he encabezado esta entrada. Vean qué dos personajes. Fíjense en su ridícula máscara, el trapo pintado con el emblema etarra, la boina en la cabeza. Y ahora, háganse esta pregunta: ¿Se sentarían ustedes, en la misma mesa, que estos indeseables?, ¿tendrían algo de que hablar con ellos?.
Si, como imagino, su respuesta ha sido negativa, supongo que ya se habrán dado cuenta a donde quiero ir a parar.
Exactamente, al mismo lugar que ustedes.

domingo, 12 de agosto de 2007

Era el violador del chándal


Pues es la típica historia de violador condenado a tropecientos años de cárcel que sólo cumple cuarto y mitad, gracias a la incompetencia de nuestros legisladores y a la inocencia de algunos "profesionales" de la sicología, rehabilitación social y demás pseudociencias inventadas para alimentar a esta pandilla de inconsecuentes.

Se ha detenido en La Coruña a Andrés Mayo Fernández, acusado de un buen puñado de violaciones y agresiones sexuales cometidas en el último año, en esta ciudad gallega. Resulta que este individuo fue condenado a 108 años de cárcel en 1990 por varios delitos similares en la provincia de León, donde era conocido como "el violador del chándal".

Si quieren ver su cara de cabrón en aquella época, ya saben...clic aquí.

Naturalmente, al cabo de 12 años, convenció de que iba a ser un niño bueno, a tres de los cinco miembros que componen la junta de tratamiento para la concesión del tercer grado, y fue puesto en libertad. Supongo que estas tres lumbreras (el psicólogo, el educador y el subdirector de la prisión, por si desean felicitarlos) estarán ahora mismo redactando su carta de dimisión y pidiendo un nuevo destino en la Conchinchina.

La historia continua con una esperpéntica boda que, la iglesia católica, con buen criterio, se negó a celebrar, y un posterior traslado a la ciudad herculina, donde, oculto bajo su nueva fachada de hombre de familia (mujer, dos hijos y trabajo estable), parece que siguió encontrando tiempo para su macabro hobby, según nos hemos enterado ahora.

Ustedes pensarán que quizá me estoy precipitando a la hora de juzgar a este individuo, que no respeto la presunción de inocencia y demás zarandajas. Tienen razón. Pero me da igual. Me basta con los crímenes que cometió en el pasado para poder catalogarlo de escoria.

¿Que ya ha cumplido su pena?, ¿que ha pagado su deuda con la sociedad?. No sé yo, pero si a 108 años le restamos 12, creo que que todavía nos debe 96. Así de simple.

Y lo triste es que mientras esperamos que algunos aprendan a restar, seguirá habiendo víctimas inocentes que pagarán las consecuencias de la ineptitud y soberbia de nuestros sistemas político, judicial y penitenciario, y, sobre todo, de las personas que los componen.

http://www.wikio.es