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martes, 1 de septiembre de 2009

El scouting en el fútbol (II)

Decíamos en el post introductorio que existen dos formas de ver el fútbol: la del apasionado aficionado de a pie y la del erudito profesional de los banquillos. Desgraciadamente, la actual entrega, y las que vengan en un futuro, se centrarán sólo en esta segunda manera de afrontar la visión de los partidos de nuestro deporte favorito. Tal y como, a buen seguro, estará efectuando la misteriosa chica de nuestra portada, ¿no les parece?. Pero casi mejor no me respondan, y vayamos al grano antes de que se me vaya el hilo.

La principal pregunta que nos tenemos que hacer antes de ojear un encuentro de fútbol es la de cuál va a ser el objeto de nuestro scouting. Fundamentalmente, aunque hay otras opciones, deberemos dilucidar si lo será alguno de los equipos en su totalidad o, simplemente, uno sólo de los jugadores que lo componen. No es difícil de entender que el método ha de diferir notablemente si centramos nuestra atención en uno u otro de esos elementos.

Supongamos que nos hemos decantado por el análisis de uno de los equipos en su sentido colectivo, debido, por ejemplo, a que será un futuro rival en nuestra competición liguera. ¿Cómo debemos llevar a cabo la tarea de observación, en este caso?. Bien, trataré de explicarlo por pasos o fases, a ver si así me queda más claro.

1-Fase de preparación. Esta etapa es primordial si queremos tener éxito en nuestra misión. Recopilen cuanta información puedan sobre el equipo a observar. Busquen en periódicos, internet o pregunten a otros técnicos si fuera necesario. Todo cuanto sepan de antemano ayudará a centrar su tarea y les evitará pérdidas de tiempo innecesarias. Lleguen al partido con el material preparado y con tiempo suficiente de antelación para conseguir las formaciones iniciales, ubicarse en una buena situación e, incluso, presenciar los calentamientos. Les recomiendo que lleven una planilla para las alineaciones, muchas hojas con campos para dibujar esquemas, formaciones, jugadas, etc, y una libreta donde anotar los detalles que les resulten más relevantes. ¡Ah!, y, por supuesto, un lápiz o bolígrafo. No hace falta tampoco decirles que, salvo que sea por otro técnico, ir acompañado al estadio, no es la mejor idea para no perderse un detalle de lo que acontece sobre el césped.

2-Fase de observación. Entramos ya en lo que es, esencialmente, la tarea del ojeador. En esta etapa debemos apuntar (o, en su defecto, memorizar) los aspectos más relevantes del juego de nuestro futuro competidor. Les detallo a continuación los que, a mi parecer, pueden resultar más significativos:

a) La formación de partida del equipo. Me refiero a la organización, el sistema, el esquema, el dibujo, o como ustedes quieran llamarle. Si juegan un 4-3-3, un 4-4-2, o la WM, que supongo que no. Aunque mucho más importante que esta posición inicial es, como veremos, la manera de moverse a partir de ella.

b) El estilo de juego, que es a lo que me refería en el final del párrafo anterior. Desentrañar el estilo o método de juego es la clave en cualquier proceso de observación futbolística. Pero para lograr descubrirlo debemos focalizar nuestra atención en la forma en la que nuestro futuro rival lleva a cabo las tradicionales tres fases de las que consta el juego: la defensa, el ataque y las transiciones.

b1) Vayamos pues con la defensa. O fase de no posesión de la pelota, como la llaman ahora, seguramente, de manera más precisa. Algunas preguntas que nos debemos hacer sobre ella son: ¿se mantiene la formación de partida?, ¿en qué parte del campo (posicionamiento avanzado, medio o replegado) acostumbra a situarse?, ¿cuántos jugadores hay involucrados en las tareas defensivas y en qué ocasiones?, ¿qué actitud toman los defensas?, ¿tratan de recuperar el balón con vehemencia o esperan bien posicionados los movimientos del atacante?, ¿en qué ocasiones y lugares son agresivos en la recuperación?, ¿usan a menudo la trampa del fuera de juego?, ¿basculan coordinadamente los jugadores sin balón?, ¿discriminan algunos espacios del terreno de juego?, ¿existe algún marcaje individual (partimos de que todo el mundo defiende zonalmente ahora), ¿cómo y por qué se han producido las principales ocasiones de gol recibidas?. Naturalmente, cuantas más preguntas y subpreguntas de este estilo sepamos responder más descubriremos las debilidades y fortalezas defensivas del equipo observado, que es, no lo olvidemos, nuestro verdadero objetivo.

b2) El ataque o fase de posesión de balón. Aquí podemos plantearnos cuestiones diferentes, aunque algunas puedan coincidir con las de la fase defensiva: ¿se mantiene el esquema de juego de partida?, ¿son cortas o largas las posesiones de balón?, ¿se ejecutan ataques de tipo directo o se desarrollan claramente diferenciadas las etapas de inicio, progresión y finalización?, ¿se prima alguna de estas fases en perjuicio de las otras?, ¿qué jugadores participan (y cómo) en cada uno de esos momentos?, ¿cuáles son los futbolistas clave en cada etapa de elaboración del ataque?, ¿se producen repetitivamente algunos movimientos de balón y futbolistas?, ¿cómo y por qué se han producido las principales ocasiones de gol generadas?. Conocer la respuesta a estas y otras preguntas similares será el primer paso para lograr contrarrestar la virtudes ofensivas de los rivales.

b3) Y nos quedaban las transiciones, que no son más que los momentos siguientes a los cambios de posesión del esférico. Realmente, no son una fase cualitativamente distinta de las anteriores, sino simplemente son un momento puntual (aunque transcendente) de cada una de ellas. Por eso las cuestiones que nos debemos realizar no difieren de las que les acabo de relatar un poco más arriba. Fundamentalmente, lo que nos interesa saber en ataque, es, si tras una recuperación de balón, se prefiere ejecutar una rápida ofensiva que aproveche una eventual desorganización del contrario, o si, por el contrario, lo que prima es la conservación del balón y la recuperación del orden táctico, en aras a ejecutar un ataque de tipo elaborado. En defensa, lo que debemos conocer es, si tras la pérdida del balón, el equipo analizado procura una recuperación del móvil lo más inmediata posible o si, inversamente, adopta un repliegue rápido que le proteja con más garantías de la posible ofensiva rival.

Y como esto me está quedando más largo de lo que presumía, dejaré para una próxima entrada de esta saga, la tercera, punto c), y cada vez más importante etapa de la fase de observación, la manera de restablecer el juego. ¿Que no saben a qué me refiero?. Pues a los balones parados, jugadas de estrategia o de pizarra o como les guste más denominarla. Y, por cierto, para poder reiniciar el juego supongo que resulta imprescindible primero haberlo detenido. ¿Me siguen?.

lunes, 10 de agosto de 2009

El scouting en el fútbol (I)

Existen dos maneras de contemplar un encuentro de fútbol, la lúdica y la profesional. La primera es la divertida, e incluye todo partido presenciado tomando una cervecita (o diez), preferiblemente entre amigos, y despotricando contra el equipo rival, árbitro incluido. Luego está el modo profesional, que no resulta tan excitante, pero que no deja de tener su punto entretenido. Es lo que se conoce por scouting, que en cristiano quiere decir exploración, y que no es otra cosa que la tarea de análisis intelectual y casi científico que realizan los informadores y ojeadores de los equipos de fútbol con los partidos que presencian.

El scouting suele dividirse en dos clases según su objeto de análisis. Si éste se centra en los equipos contendientes, hablamos de scouting de adversarios, pero si el punto de mira principal se pone en los futbolistas, nos hallaremos ante el scouting de jugadores. Generalmente, ambos tipos de observación difieren también en su finalidad. Mientras que la contemplación de rivales tiene como meta dotar al equipo del ojeador de los conocimientos suficientes para, en un enfrentamiento no muy lejano en el tiempo, poder contrarrestar las fortalezas (o aprovechar las debilidades) de la escuadra analizada, el scouting de jugadores pretende, sobre todo, evaluar las aptitudes de los futbolistas "espíados" con vistas a una posible incorporación al equipo para el que trabaje el ojeador.

En las próximas entregas de esta serie de posts analizaré, más pormenorizadamente y por separado, cada una de estas clases de observación futbolística, e incluiré también algunos consejos generales que nos posibiliten ejercer estas tareas con la mayor eficacia posible. De todas maneras, y pese a lo atractivo que les pueda parecer ejercer actividad intelectual mientras contemplan un partido de fútbol, deben saber, antes de que profundicen más en esta original manera de ver el balompié, que se encuentran ante un camino sin retorno, y que, una vez comiencen a hacerse preguntas sobre sistemas tácticos, formas de construcción del juego o sobre las tomas de decisiones de los futbolistas, difícilmente conseguirán volver a disfrutar de la contemplación pasional de este deporte, tal y como, presumo, venían haciendo hasta ahora. Así que repasen las imágenes que he insertado en esta entrada, y si todavía se identifican más con las ilustraciones segunda y tercera que con la dispuesta en la cabecera, por favor, ni se les ocurra leer las inminentes entregas que publicaré sobre el asunto este del scouting en el fútbol. Avisados quedan. No me echen en cara luego que no se lo advertí.

lunes, 22 de junio de 2009

La historia del peor equipo de fútbol alevín de todos los tiempos

Qué mejor que leer un divertido libro para refrescar estos asfixiantes y primerizos días de verano. Así que para dar ejemplo, ayer me bajé a la playa la primera novela del irreverente escritor (y blogger) escocés Alan Black, titulada "Kick the balls" o en cristiano, "patead los balones" (o las pelotas, pues va con doble sentido). No pude haber elegido mejor, creánme. No vean las risotadas que me eché durante la arenosa lectura de sus doscientas cincuenta y pico páginas.

El libro cuenta la historia del propio autor, un atormentado escocés emigrado a California, y que tras unos años viviendo en el centro de San Francisco, se muda a un barrio residencial en las afueras de la ciudad. Para integrarse en su nueva vecindad, Alan decide convertirse en el segundo entrenador del equipo de fútbol alevín de su barriada, los Dragones, equipo formado por jugadores tan destacados, entre otros, como "el niño que se podía llamar, o no, Ashley", Sam, también conocido como "el atontado que necesita pilas nuevas", o Jonathan, alias "la planta en una maceta". Naturalmente, el equipo es un desastre, y lo mismo sucede con el proceso adaptativo del rudo y básico entrenador Black a la esnob sociedad suburbanita americana. Ello da lugar a un sinfín de situaciones divertidas en las que el autor compara satíricamente exagerados episodios futbolísticos de su azarosa infancia en el país de las gaitas, con la superprotectora atmósfera en la que desarrollan sus primeros contactos con el mundo del fútbol (y con el real) los niños de la actual generación.


La verdad es que no es difícil sentirse identificado con lo que el autor cuenta. Cualquiera de ustedes que haya sobrepasado la treintena, y que haya practicado fútbol en sus años mozos, seguro que reconocerán muchas de las situaciones que se nos narran. Y, si como el segundo entrenador Black, y yo mismo, continúan ligados al fútbol base, ya ni les cuento.

Lo único malo que le encontré a esta novela es que sólo está disponible en inglés, creo. Pero bueno, nada que no se pueda solucionar teniendo a mano una buena edición del "Collins". Y si ustedes ya no necesitan de diccionarios, harían bien en escuchar este hilarante episodio del libro que encontré en la red social literaria dublit.com, titulado "The german helmet haircut", en el que el autor nos cuenta sus desventuras con un peluquero de su infancia en Escocia, especialista en cortes de pelo a lo nazi. ¿Verdad que les suena?



domingo, 14 de junio de 2009

¿Por qué silban a Matthew Booth?

Este es el once titular de la selección sudafricana de fútbol, los "Bafana, Bafana", anfitriones del la competición Confecup que se disputa este mes de junio. Pues bien, en esta formación hay un jugador que cada vez que participa en el juego recibe un sonoro abucheo por parte de los propios aficionados sudafricanos. Fíjense bien en la imagen de la formación africana, y a ver si deducen de quién se trata.

Si han elegido a este simpático futbolista (el primero de la fila superior empezando por nuestra derecha, según miran la foto de cabecera) que se divierte como un crío jugando con ese gigantesco peluche, han acertado de pleno. Matthew Booth, que así se llama nuestro protagonista, sorprendentemente, no es para nada del agrado de los coloristas seguidores del equipo sudafricano, que demuestran sonoramente su descontento cada vez que el pobre Booth toca el balón. Les reconozco que ignoro el motivo por el que tienen ese comportamiento. No soy un experto en la liga sudafricana, así que no puedo saber a ciencia cierta si ha sido motivado por alguna rencilla pasada entre equipos rivales locales. Pero de no ser así, la única explicación que le encuentro es que, de la misma manera que han hecho aquéllos de ustedes que hayan acertado mi "inocente" pregunta, la afición sudafricana, formada casi integramente por "supporters" de raza negra que habrán padecido la xenofobia y el racismo en la época del apartheid, también discrimina...a los individuos calvos y altos. ¿O qué se creían que iba a decir, mal pensados?.

Edito: Según me cuentan en los comentarios, la gente no abucheaba a su propio jugador; simplemente, y para animarlo, coreaban su apellido "Booth" (se pronuncia "buuuz", de ahí mi confusión, ya que entendí "buuuuuuh"). De este lamentable error sacó tres consecuencias importantes: primero, que debo mejorar mi conocimiento del inglés. Segundo, que no hay que ser tan susceptible. Y tercero, que no lo sabía, pero soy un maldito racista. Y como penitencia y para que no vuelva a olvidarme de lo que soy, no pienso borrar esta entrada, por mucha vergüenza que me dé.

lunes, 18 de mayo de 2009

Fútbol: Justicia y suerte

Me hace mucha gracia cuando periodistas, presidentes, entrenadores, jugadores o simplemente aficionados al fútbol aluden al socorrido recurso de la mala suerte o de la poca justicia, para intentar explicar el motivo de un mal resultado obtenido sobre el terreno de juego. Porque mira que existen razones verdaderamente futbolísticas para explicar las causas del marcador de una contienda sin tener que que recurrir a esos facilones tópicos que lo único que demuestran es impotencia y poco conocimiento por parte de quienes los mencionan en sus declaraciones.

Esta reflexión viene a cuento de las no muy afortunadas reacciones (británicas, especialmente) al desenlace de la eliminatoria de liga de campeones entre el Chelsea y el FC Barcelona. Se queja esta gente de que el Barça no debió acceder a la final ya que se benefició de los errores arbitrales y de un inesperado golpe de suerte en los minutos finales. Le acusan también de no haber tirado apenas a puerta, de poseer el balón de manera estéril, y si les damos tiempo, supongo que acabarán cargando en el debe del equipo catalán, el bombardeo londinense de la segunda guerra mundial.

Derecho al pataleo aparte, ¿no creen que les resultaría mucho más productivo analizar las razones tácticas, técnicas, físicas o psicológicas que les han conducido a la derrota en el suspiro final?. Porque de igual manera que nada tienen que ver el árbitro, la suerte o la justicia, en el impresionante primer gol de Essien, tampoco son partícipes estos elementos en el definitivo disparo de Andrés Iniesta. Essien marcó con la zurda y por la escuadra porque es un fantástico jugador. Quizá sólo logre acertar en uno de cada cien de esos disparos, pero el resto de los mortales no marcaríamos de esa manera ni aunque nos pasásemos media vida chutando a puerta. Lo mismo con el gol postrero de los blaugranas: ¿qué equipo, en campo contrario, con diez hombres y virtualmente eliminado, es capaz de llegar y atacar con tantos jugadores en los últimos minutos de un partido contra el todopoderoso Chelsea? La respuesta es sencilla, sólo el FC Barcelona, una escuadra a la que nada de lo que pasa en el terreno de juego le hace varíar su filosofía ofensiva basada en el control inteligente de la posesión del balón. Contéstenme ahora: ¿tiene todo esto alguna relación con la fortuna o la justicia?. Ya conocen la respuesta.

Suerte es que un topo saque inoportunamente la cabeza de su madriguera, y que con ello impida un inminente gol. Injusticia es que a un equipo se le permita jugar con trece jugadores. No busquen estos conceptos en un campo de juego. No pertenecen a la esencia de nuestro deporte favorito. En el fútbol, como en la vida, lo que prima es el trabajo, el conocimiento y el espíritu de superación. Nada más, así de simple.

Reconozco que todas estas polémicas (las arbitrales incluidas) proporcionan a este deporte una "salsilla" especial. Pero ésta no debe impedirnos observar y juzgar la verdadera realidad de lo que acontece en nuestros estadios. No seamos superficiales, y dejemos en paz a los elementos exógenos que poco o nada influyen en lo que vemos en los partidos. Un verdadero profesional (excluyo y exculpo deliberadamente a los aficionados profanos) debe detectar, comprender y, finalmente, corregir los motivos intrínsecos que le han condenado a una dolorosa derrota. Y éstos, digan lo que digan algunos, son, en esencia, siempre tácticos.

En resumen, centremos el debate del fútbol en el propio fútbol, y hagamos oídos sordos de las plañideras que públicamente exhiben sin rubor su ignorancia y falta de talento en los medios de comunicación. ¡Ah!, se me olvidaba: ¡força Barça!.

miércoles, 29 de abril de 2009

Fútbol y estudios

No son dos conceptos que se presenten habitualmente unidos, pero espero que esta entrada sirva para desmentir, al menos en parte, el tópico de que el balón a cuadros no casa bien con los codos y los libros de texto. Y para empezar, vean que pedazo de tocho pelotero estoy leyendo:

Bueno, ya sé que la foto es pequeña, pero créanme que se trata de un manual enormemente extenso y árido. Se titula "Futebol: Concepção e organização de 1100 exercícios específicos de treino", escrito por el técnico portugués Jorge Castelo (más info, aquí), y cuenta con casi 1000 enriquecedoras páginas dedicadas al tema del entrenamiento futbolístico. Siento no poderles contar más sobre este libro-biblia pero es que ni siquiera he acabado de pelearme con su primer centenar de propuestas.

Otro ejemplo de que lo académico y lo balompédico tienen más relación de lo que parece, es el "Máster profesional en fútbol" organizado por el Centro de estudios superiores de fútbol (CESFUTBOL), postgrado del que se acaban de convocar plazas para su edición 2009-10. Este curso está avalado y reconocido académicamente por la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Murcia, y cuenta con un profesorado de lujo, incluyendo numerosos entrenadores de élite (M.A. Lotina, Irureta, Juanma Lillo, Eusebio Sacristán, etc, etc). Lamentablemente para inscribirse hace falta estar en posesión del título de entrenador fútbol nivel III (o la maestría del INEF en este deporte), disponer de 4000 euros y del suficiente tiempo libre para poder acudir a las clases presenciales que se desarrollarán en Valladolid.

Yo no cumplo ninguno de estos requisitos, ¡qué le voy a hacer!, pero como sé que muchos de ustedes sí son gente de fútbol ilustrada y con posibles, les dejo aquí un pdf con mucha más información, plan de estudios incluido, acerca de esta tercera edición del prestigioso máster CESFUTBOL.


lunes, 13 de abril de 2009

Futbol aposicional: sistema v.e.t.

Visión, espacio y tiempo. Eso es lo que significan las iniciales v.e.t. Fue precisamente la alusión que en su reseña se hacía a la gran importancia de estos conceptos en el fútbol, lo que me impulsó a adquirir (y a leer inmediatamente) este antiguo libro, tristemente arrinconado en una modesta tienda de objetos usados. Comprueben aquí como no es, en absoluto, nuevo este interés mío por los asuntos espacio-temporales.

El sistema v.e.t. fue creado por Vicente Agraz (lamento no poder aportar información fiable alguna acerca del autor) en los primeros años 70, y su plasmación en papel obtuvo el prestigioso premio Herakles, entiendo que más por su originalidad que por la rigurosidad de su contenido. Lo cual no deja de tener su mérito, ya que no debía de resultar nada fácil en 1972 renegar públicamente (como veremos) de todas las ideas y concepciones futbolísticas preponderantes hasta ese momento, y conseguir un galardón universitario en vez de una camisa de fuerza. Y eso es exactamente lo que se atrevió a postular Vicente Agraz. Con dos cojo...

En las imágenes diseminadas por esta entrada pueden observar (sólo a modo de curiosidad) algunos esquemas sobre el v.e.t. extraídos del propio libro. El primero de ellos refleja la división de los jugadores en dos grupos bien diferenciados, el base (ofensor o resistente, según quien posea el balón) y el protector (o linea principal de resistencia de cada equipo). El resto de diagramas, como explican sus respectivas leyendas, se corresponden con las diferentes zonas o espacios de juego.

Naturalmente, no pretendo que se aprendan esta curiosa (inocente, incluso) terminología del autor, ni que se compren o lean el libro (aunque si lo encuentran, no estaría de más) con la intención de poner en práctica el método descrito. No, quédense más con el espíritu que con sus formas, porque el paso de los años las ha superado y convertido en obsoletas. Pero los que sí se cumplieron y están todavía plenamente vigentes, son muchos de sus conceptos más generales. Se los resumo en cinco sencillos puntos que creo que les pueden ser de notable utilidad:

1-Preminencia del grupo sobre el jugador.
2-Sustitución del marcaje individual por el zonal (no tal y como lo conocemos, pero zonal, en todo caso).
3-Importancia máxima del proceso decisional, determinado principalmente por la capacidad perceptiva espacio-temporal, y los conocimientos del juego colectivo del futbolista.
4-Búsqueda de la victoria a través de la superación absoluta del adversario. No sirve ganar de cualquier manera, se debe derrotar al contrario en todos las facetas del juego, para evitar que factores exógenos como la suerte, lesiones, sanciones o los arbitrajes adquieran un papel relevante que no merecen, y, sobre todo, para casi garantizar que las victorias lleguen con asiduidad.

5-Por último, y quizá sea éste el punto más significativo, primacía de la inteligencia sobre las capacidades físicas. Se consiguen así jugadores polivalentes, que no necesitan instalarse en una posición concreta para poder conocer sus funciones. Su saber (también en el sentido de "know how") futbolístico debe llegar a un grado tal que les permita desempeñar correctamente cualquier cometido sobre el campo y, siempre, en el momento espacio-temporal más adecuado.

Pues hasta aquí puedo leer. Si les ha interesado el tema, háganmelo saber con sus comentarios. Quizá logren que me anime a digitalizar íntegramente este viejo manual y así poder compartirlo con todos ustedes.


domingo, 5 de abril de 2009

Xavi e Iniesta: la clase del Barça

Son la pareja de moda del fútbol español, y posiblemente el mejor dúo de centrocampistas del panorama futbolístico mundial. Pequeños físicamente, sus figuras se agigantan cuando tienen un balón entre los pies. De Xavi se dice que le regalaron un balón cuando era pequeño y que, desde entonces, todavía nadie ha sido capaz de arrebatárselo. Tal es la capacidad que tiene este jugador para proteger la pelota con su cuerpo.

Y otro tanto podríamos decir del albaceteño Iniesta, que se ha reconvertido en el extremo izquierda ideal. Gracias a su condición de diestro que maneja ambas piernas, y a su excelso dominio de la cobertura técnica en conducción, no hay defensor que pueda evitar que progrese hasta la línea de fondo o que finalice con un peligroso disparo desbordando hacia adentro.

Es de destacar la gran calidad y cantidad de estupendos centrocampistas que en las últimas décadas han salido, como estos dos superclases, de la cantera del FC Barcelona. Todo empezó con Luis Milla, al que le siguió el actual entrenador del Barça, Pep Guardiola y, un tiempo después, Albert Celades.

Los tres eran inteligentes, muy tácticos y les cabía todo el campo de fútbol dentro de su cabeza. Jugaban rápido y fácil, apenas a un toque, pero casi nunca se equivocaban. Aunque como no se puede tener de todo, carecían de llegada, desborde y pase largo. O eso pensábamos, porque el siguiente de la lista es Xavi Hernández, y el de Tarrasa no adolecía, ya, de nada de nada. Como tampoco los que han venido después, el propio Iniesta y la gran estrella del Arsenal, Cesc Fábregas.

El último producto salido de la factoría blaugrana es el joven Sergi Busquets que pretende ser un nuevo paso adelante en busca del centrocampista total, aunando todas las virtudes de sus magníficos predecesores pero dentro de un físico supuestamente mucho más competitivo y moderno. Aunque, si me permiten que haga de adivino, dudo mucho que pueda superar el altísimo nivel que sus pequeños maestros están demostrando temporada tras temporada.

Y cuando llamo "maestros" a Xavi e Iniesta, lo hago también en el sentido didáctico de la palabra. Descarguen (o sólo vean) el video que les ofrezco a continuación, y podrán comprender esto último, y también la razón por la que, en el FC Barcelona, los centrocampistas de calidad continuarán brotando como setas.


Descargar el documental, "Xavi e Iniesta:la clase del Barça"

jueves, 12 de marzo de 2009

La rodilla del Liverpool

Casualidad o no, no sabría decir, cayó en mis manos una biografía de Bill Shankly, el mítico manager del Liverpool de los años sesenta, sólo unos días antes de que el club de Anfield se merendase al Real Madrid, en la eliminatoria de octavos de final de la Liga de Campeones. Mucho se está diciendo y escribiendo en los medios españoles sobre las posibles causas de esta debacle blanca en tierras inglesas. Y como casi siempre, se miran tanto el ombligo que sólo inciden en las miserias de los merengues, olvidándose de las grandes virtudes del equipo que tan justamente les derrotó. Permítanme pues que, desde aquí, le rinda un pequeño tributo.

"Take that bandage off... and what do you mean about YOUR knee?... It's Liverpool's knee!" ("Quítate el vendaje...y por qué la llamas TU rodilla?...¡es la rodilla del Liverpool!").

En este famoso rapapolvo que Bill Shankly le echó a su jugador Tommy Smith, en la primera (y última, deduzco) ocasión en que este durísimo jugador quiso borrarse de un partido, escudándose en una supuesta lesión, encontrarán quizá la virtud más determinante del Liverpool y que le condujo, una vez más, al éxito: el espíritu de equipo.

Porque independientemente de la indudable calidad de algunos de sus componentes, y del buen hacer de su entrenador Rafa Benítez, la gran diferencia entre las dos escuadras la marcó la actitud de los protagonistas. Durante los dos partidos disputados en esta eliminatoria, los jugadores, técnicos, directivos y afición de los "Reds" se comportaron como un solo ente, sacrificando sus intereses personales e incluso arriesgando su propia integridad física (Gerrard, por ejemplo) en pro de un bien superior, el del colectivo, el único que sabían les posibilitaría la victoria que tanto anhelaban. Mientras, en el Real Madrid, dispersaban su atención en una desesperada persecución al FC Barcelona en liga, y en inoportunas polémicas de todo tipo (quejas de Guti por sus sustituciones, el "chorreo" del presidente Boluda, las críticas al juego del "Pool" en el Bernabeu, por parte del segundo de Juande Ramos, agresiones de los aficionados ultras a los periodistas, la hipotética vuelta de Florentino, etc, etc).

El resultado final ya lo conocen, cinco a cero en el cómputo total de la eliminatoria, los cinco marcados por la misma rodilla. Sí, aquélla que se tiñó de vivo rojo, cuando el viejo Shankly ordenó retirar la blanca venda que la ocultaba.


jueves, 14 de agosto de 2008

Ni vueltas, ni filas, ni sermones

"El buen fútbol es más divertido", viene a querer decir el texto escrito en la imagen de cabecera. Es un bonito lema, y cargado de loables intenciones, seguro, pero no es ni mucho menos una verdad absoluta. Pero bueno, el asunto de qué se entiende por jugar bien al fútbol es un tema que seguramente algún día tendré que tratar, pero que hoy, todavía, no toca.

"Bettersoccermorefun" es una página web (en inglés) estadounidense para entrenadores de fútbol base. En ella se reflejan las ideas y métodos de su creador, el director del programa de la "Chris Nedelcovych Soccer Foundation", Larry Paul, y que reconoce explícitamente haber copiado de la contradictoria (a mi entender) escuela holandesa.

En síntesis, lo que propone este entrenador es que los niños aprendan a jugar al fútbol (o sea, entrenen) de la forma más divertida y significativa que existe, que, naturalmente, no es otra que la disputa de múltiples partidos de fútbol reducido ("small sided games"), eso sí, debidamente orientados y dirigidos. Ya ven que no es nada nuevo, al menos por estos lares, pero en EE.UU, donde reina (o reinaba) el rígido, analítico, y, fácilmente evaluable método Coerver, ha supuesto una considerable revolución. Si desean más detalles de las ideas de Larry Paul, échenle un vistazo a estos videos que ha puesto a nuestra disposición en Youtube.

Si les ha convencido, consideren la posibilidad de adquirir el dvd que tienen en la imagen, titulado "Street Soccer", que les puede servir como introducción a este maravilloso mundo de "las pachanguitas". Claro que si ustedes son más de letras, el libro llamado también "better soccer more fun", podría ser una mejor opción. Aunque si quieren mi opinión, no creo que disponer de documentación tan detallada sea demasiado conveniente si lo que se pretende es diseñar sesiones originales y verdaderamente específicas. Eso sí, quédense con el espíritu de la copla: "El fútbol es el mejor maestro". Así que, como reza el titular de este post, procuren que en sus entrenamientos no haya vueltas (al campo), ni filas (de jugadores), ni sermones (del entrenador). Rivales, balones, porterías y un entrenador que guíe su proceso de descubrimiento es todo lo que necesitan los niños para aprender todos los secretos de este apasionante juego. ¿O es que ya no se acuerdan?

miércoles, 6 de agosto de 2008

Entrevista a Di Stefano (1962)

Me he hecho con un antiguo libro sobre cricket y fútbol, y me gustaría compartir con ustedes una curiosa entrevista que, en el año 1962, Gordon Ross, el editor del libro a petición de la empresa Gillette, le hacía al futbolista más grande de todos los tiempos, según muchos de los que tuvieron la suerte de verlo jugar, el hispano-argentino Alfredo Di Stefano. Podrán comprobar, por el interés de las preguntas, como el periodismo deportivo de hace medio siglo poco o nada se parece al actual, desgraciadamente para este. Les transcribo (traducidas al castellano), a continuación, las preguntas del británico y las inteligentes respuestas de una ya veterana "saeta rubia":

G.Ross: ¿A qué edad se empezó a interesar por el fútbol?
Alfredo Di Stefano: Fue en Buenos Aires con 7 u 8 años, en pequeñas canchas callejeras.
G.R.: ¿Cómo eran sus primeros entrenamientos?
D.S.: Entrenaba dos veces a la semana en la escuela. Hacíamos ejercicios físicos y de control de balón. Creo que tendría unos 10 o 12 años, entonces.
G.R.: ¿Jugaba ya de centrodelantero?
D.S.: Empecé de extremo derecho
G.R: ¿Cuanto tiempo practicaba este deporte?
D.S.: Como si fuese un profesional. Por las tardes, disputaba con los amigos partidillos en las calles. De noche, seguíamos jugando bajo la luz de las farolas. La pelota era de papel, o una naranja, una piedra o cualquier otra cosa susceptible de ser pateada.
G.R: ¿Ha entrenado específicamente el remate de cabeza?
D.S: Lo suficiente para aprender cómo hacerlo.
G.R: ¿Y el disparo?
D.S.: Normalmente, al final de las sesiones. Durante 15 o 20 minutos.
G.R.: ¿Qué métodos ha utilizado a lo largo de su carrera para mantenerse en forma?
D.S.: Vida saludable y la suerte de haber tenido buenos entrenadores. Ellos me enseñaron que debía cuidarme y me hicieron entrenar con entusiasmo.
G.R: ¿Qué encuentra más difícil de realizar?
D.S.: Botar un saque de esquina con la pierna izquierda.

G.R.: ¿Cuánto tarda en darse cuenta de las debilidades de los centrales rivales y cómo trata de aprovecharlas?
D.S.: Uno ya sabe como juega su rival. Si le gusta conducir, si maneja y golpea bien, etc. Por eso, incido y ataco sus posibles defectos.
G.R.: ¿Cómo se le juega a un central muy alto?
D.S.: Suelen ser poco ágiles. Lo más apropiado sería amagar y salir hacia el lado opuesto.
G.R: ¿Cuál es el mejor central contra el que ha jugado y por qué?
D.S.: El uruguayo Raúl Pini con el que jugué en "Millonarios". Era el jugador perfecto. Técnico, rápido, buen juego aéreo, jugaba en corto y largo, sabía regatear. En definitiva, era muy completo.
G.R.: ¿Por qué cree que el Real Madrid ha tenido un período exitoso tan largo?
D.S.: En mi opinión, fue la harmonía y el espíritu que mantuvieron los dirigentes del club cuando llegaron los primeros éxitos. Se buscaban nuevos jugadores que se integraban poco a poco en el equipo, pero sin hacer grandes cambios. Esa fue la clave, creo.
G.R.: ¿En qué se diferencia el fútbol español del resto?
D.S.: Es una mezcla de velocidad e inspiración, lo cual, generalmente, hace sacar lo mejor a un futbolista, sin necesidad de aprender las tacticas de los libros.
G.R.: ¿Tiene más oportunidades y facilidades un niño español que un inglés para practicar el fútbol?
D.S.: No, los medios y métodos españoles son inferiores. Hay menos clubes, y, sobre todo, muchos menos campos para entrenar.

G.R.: ¿Qué hace un día de partido?
D.S.: Habitualmente, jugamos por las tardes. Me levanto a las 9. Tomo una taza de café caliente y una tostada. Doy un paseo breve, leo el periódico, y a eso de las 12 del mediodía como con el resto del equipo. Consiste en dos consomés, jamón, filete, fruta variada y un café. Después me acuesto hasta una hora y media antes del partido, para ir al estadio. Después de jugar, tomo un baño caliente, una cena frugal y a la cama.
G.R: ¿Suele pedir el balón durante los partidos?
D.S.: Sí, todo el tiempo.
G.R.: ¿Prefiere los balones aéreos o los rasos?
D.S.: Me gusta que la bola vaya rasa porque es menos arriesgada que en el aire. Las aéreas hay que controlarlas y es fácil recibir faltas y que te lesionen mientras intentas dominarlas.
G.R.: ¿Qué consejo le daría a un chico de 15 años que aspire a ser un futbolista de élite?
D.S.: Mi consejo, y lo he dicho miles de veces, es que los niños deben dedicarse especialmente a aprender a controlar la pelota. Menos preparación física y más técnica de balón. Los ejercicios físicos están bien para aquellos críos que quieran ser corredores o saltadores, pero un muchacho que quiera dedicarse al fútbol debe ser un artista con la pelota. Eso es lo más importante. Ser capaz de hacer con la bola todo cuanto se le antoje.

miércoles, 25 de junio de 2008

80 Refuerzos positivos

¿Les suena este personaje?. Seguro que sí. Algunos de ustedes relacionarán esta caricatura con la imagen de su jefe en los días previos a tener que abonar las nóminas; a otros, quizá les recuerde más al recibimiento que sus abnegadas esposas les dispensan cuando cometen el error de regresar al hogar más tarde de lo que sería aconsejable. Pero no, este dibujo no representa ninguna de esas situaciones, no. El rabioso sujeto de la imagen es uno de los seres con peor carácter que ha parido la creación: el entrenador de fútbol.


Y es que la presión que soportan los preparadores de los equipos de élite es difícilmente soportable. Que si la prensa, que si los aficionados, que si los directivos. Que se lo digan a Scolari, el buen mister de la selección de Portugal y futuro del Chelsea, que no hace mucho explotó, y las pagó con Dragutinovic, un jugador rival (en la imagen).

Pero, lamentablemente para él, nuestro monigote no puede acogerse a esta excusa, pues no es el técnico de un gran equipo. No, él es sólo un entrenador aficionado. Apenas prepara dos sesiones por semana, y los sábados o domingos dirige a su equipo desde la banda. Bueno, lo de dirigir es un decir, porque fundamentalmente lo que hace es protestar a los árbitros, reñir a sus propios futbolistas, e insultar a todo bicho viviente que se le ocurra pasar por ahí. ¿Y saben lo peor de todo?. Pues que sus jugadores son sólo unos niños. Sí, en las manos de individuos tan poco edificantes como éste, depositamos frecuentemente las ilusiones futbolísticas de nuestros pequeños. Con razón los niños de ahora cada vez abandonan antes la práctica deportiva. Y la mayoría de las veces no es que no les guste el fútbol o no posean las cualidades necesarias, no, es sencillamente porque se han cansado de aguantar a un entrenador que ni les da minutos, ni diversión, ni ánimos, ni motivo alguno para que les apetezca seguir dándole patadas a un balón.


Pero no se asusten, que no todos los técnicos responden a ese perfil. Hay también algunos entrenadores de base que no son para nada así. De hecho hay equipos tan felices como el que pueden ver en la fotografía superior. Y no se lo van a creer, pero sus jugadores acuden siempre así de risueños a todos los entrenamientos, pese a que no suelen ganar demasiados partidos. ¿Saben cuál es su secreto?. Muy fácil, tienen un técnico que sabe decirles "muy bien" de 80 maneras diferentes:


miércoles, 11 de junio de 2008

Jorge Castelo: Concepto y organización de los medios de entrenamiento en el fútbol

Vaya, me ha quedado un tanto largo el título de la entrada. Como habrán podido deducir de él, hoy toca, de nuevo, post ladrillo teórico-futbolero. Así que ustedes verán si se atreven a seguir leyendo.

Jorge Castelo (camiseta blanca, en la imagen) es un prestigioso entrenador de fútbol portugués, sobre todo en el campo de la enseñanza. Es autor del denso libro "Fútbol: Estructura y dinámica del juego", del que que todos los de este mundillo hablamos, pero del que dudo mucho que alguien haya sido capaz de leer completo. Yo lo he intentado, y les confieso que no lo he conseguido. Además ha sido adjunto de Eriksson en el Benfica, y acaba de ser nombrado coordinador de la cantera del Os Belenenses. Pues bien, el fin de semana pasado, se dejó caer por mi ciudad para impartir una conferencia de título similar al de esta entrada. Naturalmente, no me la quise perder, y allí estuve yo para escuchar las enseñanzas del profesor Castelo. A continuación, les ofrezco un pequeño resumen de lo que nos contó acerca de las tareas de entrenamiento, su clasificación y su organización.

Para Jorge Castelo existen tres grandes familias de ejercicios de fútbol:

a) Tareas de preparación general.
b) Tareas específicas de preparación general.
c) Tareas específicas de preparación.

Las primeras son aquéllas de naturaleza condicional, generalmente, sin balón, y que tradicionalmente se dividen en ejercicios de resistencia, velocidad, fuerza y flexibilidad. Como era de esperar, no se muestra nada partidario de su introducción en las sesiones de entrenamiento de los futbolistas, opinión que, si me permiten, comparto absolutamente.

Pasemos, pues, a los ejercicios específicos de preparación general. Éstos ya se realizan necesariamente con balón, aunque presentan situaciones de fútbol bastante rudimentarias, y se suelen utilizar para desarrollar algunos contenidos concretos (de tipo técnico, sobre todo), pero sin establecer relación directa con el objetivo final del juego, que no es otro que la finalización. El autor diferencia 4 clases de ejercicios dentro de esta familia:

1-Descontextualizados. Los más alejados del fútbol real. El balón es, apenas, una excusa para trabajar contenidos no tácticos.
2-De posesión. Son los famosos rondos y mantenimientos. Útiles, sin duda, pero sólo y cuando estén orientados a un fin más allá que la pura conservación del balón.
3-Circuitos. Obviamente, las estaciones se compondrán de tareas de cualquiera de las demás clases. Así que no acabo de entender su inclusión en este lugar, pero en fin...
4-Lúdico-recreativos. Hablamos, ahora, de juegos derivados del fútbol, tipo futvoley.

Si clican y agrandan cualquiera de los cuadros que he incluido, podrán comprobar como Jorge Castelo considera algo light en cuanto a su densidad de contenidos a los componentes de esta familia de ejercicios, y los aconseja introducir en las partes inicial y final de las sesiones. Por el mismo motivo, su ubicación dentro del microciclo semanal será en las sesiones inmediatamente anteriores o posteriores al partido de competición.

La última familia de tareas de entrenamiento es la que tiene más que ver con la naturaleza real del juego, y, por ello, debe componer el armazón fundamental del entrenamiento semanal y de las sesiones que lo componen. Son los llamados ejercicios específicos de preparación, y podemos subdividirlos en seis tipos de ejercicios distintos caracterizados por su alta contextualización y su fácil transferencia a la competición real (la numeración continuará la serie anterior para que se corresponda con la de los cuadros):

5-Tareas para concretar el objetivo del juego. No se vuelvan locos, se refiere a tareas de finalización pura y dura.
6-Tareas metaespecializadas. Son ejercicios para mejorar misiones específicas de los jugadores.
7-Tareas patronizadas. Se refiere a ejercicios que desarrollen y optimizen el modelo y sistema de juego del equipo, de manera muy definida.
8-Tareas sectoriales (grupales). Afectan a los componentes de una misma línea y a sus relaciones con los de las adyacentes.
9-Tareas a balón parado. Lo que conocemos aquí como trabajo de estrategia, no muy acertadamente.
10-Tareas de competición. Fútbol real, 11 contra 11 o casi, forzando las condiciones competitivas que pretendemos mejorar.

Y a esta interesante clasificación de medios de entrenamiento se limitó la clase magistral que nos ofreció el técnico portugués. No se olviden de agrandar los dos esquemas que he incluido, pues en ellos se aprecia la ubicación recomendada de cada ejercicio, tanto en las sesiones de entrenamiento (esquema 1), como en el trabajo de la semana (esquema 2). Y si todavía les queda alguna duda, siempre pueden escribir aquí un comentario, o si lo prefieren, contactar directamente con el autor, en este correo electrónico: jcastelo@fmh.utl.pt

jueves, 5 de junio de 2008

Fútbol y ajedrez


Acabo de terminar de leer este curioso libro de Adam Wells. Se trata de un pequeño ensayo que trata de establecer los paralelismos y similitudes que hay entre dos deportes aparentemente tan distintos como el ajedrez y el fútbol. Y digo, aparentemente, porque la lectura de este ensayo, me ha descubierto sus enormes semejanzas.

Todos hemos oído hablar (despectivamente, en general) de partidos de fútbol tan tácticos que parecen partidas de ajedrez. Incluso existen numerosos términos y expresiones que pueden ser, indistintamente, utilizados en contextos balompédicos o ajedrecísticos. Lean estos ejemplos (hay muchos más), a ver si son capaces de saber a cual de los dos deportes se refieren: "Dominar el centro, construcción de juego, juego posicional, crear espacios, atacar por los flancos, explotar las debilidades del contrario, superioridad numérica, movilidad, jugar en amplitud, diagonal, juego combinativo, contraataque, iniciativa..."

Pero, olvidemos ya las similitudes, y veamos como podemos superar sus notables diferencias. Fundamentalmente, se me ocurren tres importantes detalles que, a primera vista, convertirían estos dos mundos en irreconciliables:

1-El fútbol es un deporte físico y el ajedrez predominantemente mental.
2-En el primero, debido a sus casi infinitas variables, el azar es un aspecto a tener en cuenta. Sin embargo en el ajedrez, no hay lugar para la caprichosa suerte, pues todo lo que acontece sobre el tablero responde a normas conocidas y tasadas.
3-En el fútbol se necesita un balón, y en el ajedrez, por supuesto que no.


Los dos primeros puntos creo que no son difíciles de rebatir. Lo del predominio mental o físico en cada una de las modalidades es algo que se tiende a superar. De hecho, la mayoría de los ajedrecistas disponen de un preparador físico, y los clubes de fútbol de élite cuentan también con psicólogos y expertos en aprendizaje. Además, ¿alguien podría negar el derroche de inteligencia (táctica, al menos) que jugadores como Cesc, Kaká, Valerón, Pirlo, Totti, etc, ofrecen en cada una de sus intervenciones?.

En cuanto a lo del azar, ni el fútbol depende tanto de este factor, ni al ajedrez le es tan ajeno. ¿Cómo se explicaría si no, que, al acabar un partido de fútbol, todos seamos capaces de encontrar razones tácticas (lógicas) que pudieron provocar nuestra derrota o victoria?. ¿O que incluso los más grandes maestros de los 64 cuadros reconozcan (eso sí, en petit comité) que, en muchas ocasiones, se encuentran con posiciones ventajosas completamente inesperadas, ya sea por errores garrafales de sus contricantes o porque, simplemente, surgen, sin que sepan muy bien cómo?. Esta doble interrogante demuestra por sí sola que el papel de la suerte, en ambas disciplinas, no está tan definido como podíamos pensar.

Para superar el espinoso asunto del balón, vamos a necesitar echar un vistazo al gráfico futbolístico que tienen unos párrafos más arriba. Si se fijan bien, representa una jugada combinativa del Arsenal de hace unos cuantas temporadas. Por si no entienden las flechas, les explico: Pires tiene el balón, que se lo pasa a Bergkamp, el holandés pasa atrás a Vieira, que viendo la incorporación de Edú, le lanza un balón diagonal en profundidad que su compañero recepcionará ya en el área rival. Allí, probablemente, el mediocentro brasileño hará añicos la portería rival, conociendo su poderosa pierna izquierda.

Ahora fíjense en esta otra imagen:


Si tienen unas mínimas nociones de ajedrez, siguiendo las flechas podrán observar que el alfil blanco en c2 da soporte al caballo en f5, que a su vez hace lo mismo con el otro alfil en h4, y éste otro, a la torre que se incorporará desde d2 a la casilla d8, marcada con una cruz. La presencia de la torre enemiga en terrenos tan avanzados, sentenciará a la reina negra, y vaticina un rápido jaque mate por parte de las piezas blancas.

¿Les recuerda algo esta combinación?. ¿No?. Pues entonces hagan esto, sustituyan el tablero por un campo de fútbol, las piezas activas por los nombres de los jugadores del Arsenal, y la expresión "dar soporte" por la de "pasar el balón". ¡Ah!, y lo más importante, en vez de jaque mate, pongan la hermosa palabra gol. O todavía más sencillo, vuelvan a leer la combinación del Arsenal mirando esta vez a la imagen del tablero. ¡Asombroso!, ¿no les parece?. Las dos son casi exactamente la misma jugada. ¿Quién decía que en el ajedrez no se jugaba con balón?.

Enlaces relacionados:
-Comprar libro (newinchess.com).
-Soccer Chess
(página dedicada a un curioso juego de mesa, mezcla de fútbol y ajedrez).

martes, 27 de mayo de 2008

Errar es de futbolistas (sobre todo, españoles)

Últimamente no doy una en el trabajo. Cuando no me equivoco en el código del artículo, fallo en su precio o lo que es más grave en el nombre del cliente. Y no sólo yo, mis compañeros tampoco andan especialmente finos y esta sucesión de errores me trae por la calle de la amargura. Odio equivocarme y odio las consecuencias que acarrean mis continuos yerros. Y me refiero a tener que repetir el trabajo, a las molestias ocasionadas a afectados que no tienen culpa alguna, y, sobre todo, al inevitable costo económico que supone la obligación de subsanarlos.

Así como poseo una habilidad especial para meter la pata, tengo que reconocer que dispongo de un don para averiguar el motivo de mis errores. El único problema de este don es que su funcionamiento es un tanto tardío. Es decir que surge siempre a posteriori de la equivocación, por lo cual sólo sirve para anticipar y evitar errores en el futuro. En fin, algo es algo.

El consuelo que me queda, gracias a Dios, es que no ejerzo una profesión de excesiva transcendencia. Si llego a ser cirujano, político o artista, creo que no sería capaz de soportar las consecuencias de mis habituales fallos. Pero si hay un oficio en el que los errores tienen una relevancia inimaginable, ése es el de futbolista de élite (John Terry, en la imagen de cabecera). De pequeño eliminaron a mi equipo de infantiles en una tanda de penalties en la que yo, maldita sea mi estampa, erré una pena máxima. Y aunque les cueste creerlo, 25 años después sigo traumatizado por aquel error. Así que imagínense como se sentirán aquéllos que, debido a la relevancia de sus acciones, han llegado a formar parte de nuestra negra historia, y no precisamente gracias a sus grandes aciertos. Si no les importa sufrir y remover oscuros recuerdos, échenle un vistazo a estos videos que recogen diez desafortunados momentos de nuestra nunca bien ponderada selección de fútbol:

1- El gol de Cardeñosa: Este gol ante Brasil, que nunca llegó a entrar, supuso que la selección española no pasase de la primera fase en el Mundial del 78. Yo tenía apenas nueve años entonces, pero no se me va de la cabeza. Y que conste que lo considero casi más un acierto del defensa que un fallo del bético.


2- Arconada y Armstrong: Mundial de España: este regalo del guardameta español al delantero norirlandés envía a nuestro equipo a una segunda fase contra las poderosas selecciones de Alemania e Inglaterra. Obvia decir como acabó la cosa...


3- Arconada y Platini: De nuevo el portero vasco haciendo de las suyas. Este lastimoso gol de falta inició la derrota hispana en la final de la Eurocopa de 1984 contra los organizadores. Para ser justos, fueron las paradas de Arconada en semifinales, las que nos permitieron disputar esta final.


4- El gol de Michel: De nuevo contra Brasil, un gol que nunca subió al marcador. Estamos en el Mundial de Méjico de 1986 y, tras un saque de esquina, el madridista lanza un terrible disparo que da en el larguero y bota claramente dentro. Lamentablemente el árbitro no opinó lo mismo. Este error arbitral impidió que disfrutásemos de una histórica victoria de la "roja" sobre la prestigiosa "canarinha". Veanlo en el min 2,30 de este resumen de casi nueve:


5- El penalty de Eloy: Seguimos en Méjico '86 y aquí se comenzó a forjar nuestra leyenda negra acerca de los malditos cuartos de final. Tras unos octavos de antología ante Dinamarca, España se presentaba como clara favorita ante los belgas. Y a pesar de que un gol del mítico Señor nos permitió disputar una prórroga en la que fuimos claramente superiores, el fallo del pequeño delantero asturiano en la tanda de penalties nos impidió el acceso a las semifinales. No he conseguido ninguna imagen o video del error de Eloy, pero esta es su cara por si desean agradecérselo:


6- El gol de Julio Salinas: Otro gol fallado, pero esta vez ante los italianos. Era el Mundial de USA '94 y la selección de Clemente era realmente poderosa. En unos cuartos de final jugados de poder a poder, a falta de pocos minutos para acabar, y cuando el marcador rezaba empate a uno, el desgarbado Julio Salinas marra una ocasión, solo ante el portero transalpino. Unos minutos más tarde, Roberto Baggio no perdonaría ante Zubizarreta.


7- El penalty de Nadal: Eurocopa del 96. España se juega los cuartos ante la anfitriona Inglaterra. Y a pesar de que la inglesa es una selección que siempre queda apeada en los penalties, esta vez superó a España gracias a los errores de Hierro y Nadal en la tanda de penas máximas, a pesar de haber sido "la roja" muy superior en los 120 minutos de juego. En su momento, por miedo, decidí no ver los definitivos penalties, así que no pienso hacerlo tampoco ahora. Les pongo una foto del desafortunado jugador, tío del actual tenista, que malogró ese último lanzamiento:


8- Zubizarreta ante Nigeria: Mundial de 1998, Francia. España debutaba ante la selección de Nigeria. La selección dominaba tranquilamente el partido por dos a uno, cuando el portero español introdujo en su portería un centro sin peligro de un jugador africano. España acabó perdiendo 3-2, y a pesar de, posteriormente, empatar contra Paraguay, y golear a Bulgaria, no accedería a la segunda fase.


9- Raúl, selección: Año 2000, España se juega el pase a semifinales de la Eurocopa ante los campeones del mundo, Francia. El partido fue muy igualado y sólo el fallo del delantero del Real Madrid en un postrero lanzamiento de penalty impidió que llegásemos, al menos, a la prórroga. Es curioso, pero a pesar de ser imágenes relativamente recientes, me ha sido imposible dar con un video que recoja este fallo del capitán madridista. Me da que esto va a ser cosa del poderoso lobby raulista que también extiende sus tentáculos por la red. En fin les dejo una patriótica foto en su defecto.


10- Joaquín y los coreanos: Parecía que en el Mundial de 2002 por fin superaríamos los fatídicos cuartos de final. No lo podíamos tener más fácil, nos enfrentábamos a la anfitriona pero débil Corea del Sur. Y el caso es que los de Camacho metieron dos goles, pero el árbitro no los quiso conceder, vayan ustedes a saber por qué. Así que nos fuimos a los lanzamientos de penalty, y ahí, el extremo andaluz Joaquín, que había sido uno de los destacados durante el partido, no fue capaz de marcar. Otra vez nos teníamos que ir para casa sin catar siquiera las semifinales.


¿Qué?, ¿lo han pasado mal?. Pues esto no ha sido más que un aperitivo porque en un par de semanas comienza la Euro 2008. Esto es un sinvivir.

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