Si no han reproducido el video (extraído de elmundo.es) de la cabecera, háganlo ahora. Contiene unas palabras de Santiago del Valle, recientemente detenido en un pueblo de Cuenca, acusado de ser el causante de la muerte de la niña Mariluz Cortés. Estas declaraciones fueron realizadas hace unos pocos años, cuando este individuo (por llamarle algo) acusó a un profesor de gimnasia de abusar de su hija de 5 años. Le exigía 60.000 € como indemnización. Al final, se descubrió que había sido el propio Santiago del Valle quien había violado a su pequeña niña. Fue condenado por ello y estuvo en prisión, pero por estas cosas que tiene nuestro sistema judicial, actualmente, gozaba de absoluta libertad.
¿Las han oído ya?, ¿sí?. Entonces creo que ninguno de ustedes tendrá ya la menor duda acerca de si este sujeto puede ser el asesino de la niña onubense. Y no creo que sea atentar contra la presunción de inocencia, considerar culpable a un energúmeno que es capaz de violar a su propia hija, de acusar falsamente a un inocente, y de intentar extorsionarlo. Y si a esto le sumamos que era vecino de la niña, que se mudó tras la desaparición de la cría, y que en este video afirma (supuestamente, para defenderse) que, antes que abusar de su hija, se aprovecharía de otra que no fuera de su familia, pues lo único que no alcanzo a entender es como las fuerzas de seguridad no lo detuvieron antes.
La niña de la imagen es Mariluz. Para ser exactos, era. Ella no entendía de leyes, ni de permisos penitenciarios, ni de eximentes por transtorno mental, ni de ninguna de estas cosas de mayores. No, a ella sólo le interesaban los dulces, los juguetes y la música de los gitanos como ella. Gitanos a los que será difícil convencer de que no apliquen sus propias leyes para conseguir justicia, de que deben confíar en las leyes hechas por los payos, esas mismas normas que no impidieron que un pederasta condenado disfrutase de libertad, y pudiese, así, terminar con la vida de su pequeña.
Acabo de volver a ver el video de este depravado, e inmediatamente, mis ojos se han posado sobre el rostro angelical de esta inocente niña. ¿Saben que les digo?; que ojalá lo suelten por falta de pruebas. Y creo que se me entiende.
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