Ayer, siguiendo esta rutina, estaba sentado en mi habitual mesa, con un libro de Herman Vermeulen (no se asusten, no me he vuelto culto; es un ex-jugador y, ahora, entrenador de futbol belga, que ha publicado un libro sobre el futbol en zona) en una mano y un helado derretido de mandarina en la otra, cuando la conversación de la mesa de a lado me distrajo del apasionante mundo del 4-4-2. Los tertulianos eran dos mujeres, la primera, de unos cuarenta años, y la segunda, una anciana que rondaría los ochenta. La más joven, según deduje, aconsejaba a la mayor, ya que su patrimonio se iba a ver afectado por una expropiación de tierras forzosa, por la construcción de una nueva carretera.
Les transcribo, a continuación, la conversación de manera, más o menos literal:
Señora joven: -No gastes en abogados, porque están todos comprados y te van a engañar. La justicia está corrupta. Si no, mira lo que le pasó al juez Garzón. ¿Lo conoces?
Anciana: -No, pero... ¿cuantas pesetas, son ocho mil euros?
S.j: -Un millón, creo. Pero Garzón se tuvo que ir de España porque, querían matarlo por hacer las cosas bien. Eso le dijo Aznar...
Anciana: -El "Aznar" fue bueno que le avisó. El de ahora, Zapatero, es muy mentiroso. No dice una verdad. Acuérdate del hombre ese que no quería comer...
S.j: -¡Nooo!, Aznar era el que quería eliminar a Garzón, para que no descubriera sus chanchullos, y, por eso, tuvo que emigrar a Méjico, creo. Ahora, ha vuelto, porque Zapatero es más buenecito.
Anciana: -De bueno, nada. Que me quiere robar. Y sólo me da ocho mil pesetas. Desde luego, toda la vida trabajando, para que luego lleguen estos ladrones y ...
En este momento de la conversación, desconecté y me puse a pensar que esta tertulia se merecía una entrada en el blog.
Fíjense bien, era tal cual un programa radiofónico de debate o, como le dicen ahora, de análisis político. Sí, dos participantes, uno de la oposición (la anciana) y otro del gobierno (la señora joven), intentando llevar la conversación al terreno más favorable, sin importarles tergiversar (unas veces por ignorancia y las más, a sabiendas) la realidad, cuanto les sea necesario.
Así que, háganme caso, puestos a oír falsedades, les recomiendo que se vayan a un bar con la gente de verdad, que, al menos, lo que escuchen será más divertido y original, que lo que puedan oír de boca de los "prestigiosos" tertulianos que pueblan los "independientes" medios de comunicación que tenemos la desgracia de padecer.
Por cierto, si les gusta el cuadro que ilustra este comentario, lo pintó un tal
Aguijarro, original artista y cardiólogo, que, por lo poco que pude leer en
esta web, también se mereceria su propia entrada.