Las pasadas navidades les hice unas cuantas recomendaciones de objetos interesantes para regalar en esas "entrañables" fiestas. Uno de ellos era un tocadiscos Crosley, pero no el modelo que tienen en la imagen, sino este otro. El caso es que lo intenté adquirir directamente de una tienda estadounidense, pero casi seis meses después, ni me han contestado ni mucho menos me lo han enviado o cobrado.Pues bien, ayer me comentó un amigo que en la Fnac de Coruña se había comprado un tocata rojo que imitaba una antigua radio. Cuando me dijo que le había costado sólo 117 €, me fui (con él) a toda velocidad a comprar otro para mí. Qué sorpresa me llevé al ver que el aparato era un estupendo Crosley, similar al de la foto, pero más completo, ya que disponía en su lateral de una entrada USB y una ranura para tarjetas SD desde donde no sólo reproducir formatos digitales, sino también (¡qué contento me puse!) convertir a mp3, de manera sencillísima, la música almacenada en los viejos vinilos. Lo sorprendente, y de ahí lo de "misterioso" en el título de la entrada, es que, ni en la página de Crosley ni en la de la Fnac, pude encontrar referencia alguna a este modelo concreto que ahora luce en mi casa y que, por cierto y lo siento por ustedes, era el último que les quedaba en la tienda.
Pueden consolarse (o envidiarme más), si quieren, escuchando como muestra, esta canción ochentera titulada "Qué coraje da", extraída de un polvoriento (lo notarán en los saltos que pega el sonido) vinilo del grupo sevillano Parachokes, y que he convertido a mp3 gracias a este bonito aparato que yo poseo y ustedes no. Da coraje no tenerlo, ¿verdad?.


