Quizá les resulte poco apropiada o algo exagerada la combinación de imagen y titular que encabeza esta entrada. Pues ni mucho menos, creo que hasta me he quedado corto. Y es que darse de baja de muchas de las abundantes redes sociales que pueblan internet, a veces, se convierte en una auténtica odisea, por no decir una misión absolutamente imposible. De tal manera, que si están meditando dejar alguna de ellas, piénsenselo mejor, pues, probablemente, les traerá más complicaciones que abandonar la "Cosa nostra" o la secta de los "Davidianos".Como ejemplo, vean si no, lo que me acaba de ocurrir al intentar darme de baja en hi5:
Como no quiero ser mal pensado, me voy a creer eso de que es un error temporal. Aunque no deja de resultar algo mosqueante, ¿no creen?. Y no es muy distinto a lo que sucede con otras redes como Facebook, Tagged, etc, etc. En ellas, como en hi5, no es fácil encontrar el link que te permita acceder al borrado de la cuenta, pero, además, esta cancelación no es sencillo convertirla en definitiva, ya que la única opción habilitada (que yo vea) es la de la desactivación. Me explico, los datos de nuestro devenir por esa comunidad no son completamente eliminados, de tal manera que, si nos arrepentimos y activamos otra vez la cuenta, reaparecerá, casi por arte de magia, toda nuestra información personal. Si nuestro deseo es que esos datos sean suprimidos para siempre, ahí, a buen seguro, comenzará nuestro auténtico calvario. Por lo menos, eso cuenta este interesante artículo,Otro tema espinoso, también, es el de qué sucede con las famosas aplicaciones que operan en las redes sociales. Mi experiencia me dice que, aún habiendo abandonado la red madre, no siempre las aplicaciones cancelarán nuestras suscripciones. O, por lo menos, de manera automática e inmediata. De hecho, no es raro continuar recibiendo comunicaciones, por correo electrónico, de esas "apps", durante un considerable periodo de tiempo posterior a la anulación. Y lo que es peor, nuestro datos, de igual forma, seguirán circulando imparablemente entre sus irreductibles usuarios, por mucho que nos disguste.
Y ya que le hemos tomado gusto a la apostasía, y Dios me perdone, vayan a este enlace, si es que desean jugar en la "Champions league" de estos temas, como hizo, en sus tiempos, el emperador Juliano II (en la imagen). Aunque yo, de ustedes, me lo pensaría dos veces. Más que nada, por si las moscas...