miércoles, 4 de junio de 2008

Internet todo lo sabe

Me acaba de llegar un correo que me anuncia la próxima celebración de un espectáculo del ex-payaso de la tele "Fofito" en la ciudad de Oviedo (ver foto). Nada más abrirlo, no pude evitar la risa, para luego preguntarme por qué demonios me habían enviado una publicidad tan poco relacionada con mis características. De hecho, no creo pertenecer en absoluto a lo que se conoce ahora como el "target" de la promoción. No soy un niño, no tengo hijos, el teatro sólo lo he pisado un par de veces, y el circo, jamás en mi vida. Y por si esto fuera poco, vivo a casi 400 kilómetros del lugar del evento.

Pero aún con todo eso, creo que he encontrado una posible explicación a este extraño asunto del mail de "Fofito". Recuerdo que hace unos seis o siete años estuve apuntado unos meses a un gimnasio. Pues bien, un día llevé una camiseta color rojo que era tan larga que no permitía ver el pantalón de chándal que vestía debajo. Cuando me vi en uno de los muchos espejos que había en ese gimnasio, no pude evitar decir en alto: "¡Coño!, parezco uno de los payasos de la tele". A mis compañeros les hizo gracia mi exclamación, y a los pocos días me regalaron un cd en cuya portada aparecía Fofito luciendo su clásico uniforme rojo. Por cierto, si se han fijado en la foto que encabeza el post, el muy "Judas" ahora viste de azul. De como esta anécdota pudo llegar a los de marketing que pululan por la red, ya no sabría qué decirles.

Bien, resuelto, más o menos, el misterio Fofito, me quedaba sólo descubrir mi conexión con Oviedo. Primero recordé que había visitado esa ciudad en un par de ocasiones, aunque no me pareció argumento suficiente como para ser incluido en una lista de potenciales asistentes a espectáculos a celebrar en el Principado. Así que pensando pensando, se me vino a la cabeza que el año pasado actuó en la capital asturiana "Jason @ The Scorchers", un veterano grupo de country-punk que se encuentra entre mis favoritos, y que había tenido la poca precaución de anunciar en este mismo blog mis intenciones, nunca cumplidas, de acudir a ese concierto. Pueden visitar la dichosa entrada, si desean comprobar la veracidad de lo que les he contado.

Si estas explicaciones son correctas, la verdad es que da miedo pensar el nivel de información que de cada uno de nosotros puede estar circulando por la red. Visto lo visto, el Gran Hermano comparado con Internet no pasa de ser un juego de niños.

Buf, como siga dándole vueltas a esto, no creo que esta entrada llegue nunca a ver la luz. No es cuestión de revelarles que les he descubierto, supongo. Aunque, por otro lado, lo más normal es que todo haya sido sólamente una casualidad. Es posible, incluso, que algunos de ustedes hayan recibido ese mismo correo. Llámenme inocente si quieren, pero pensar esto, es lo más razonable, ¿no creen?.

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