viernes, 12 de febrero de 2010

La tumba misteriosa (XIII)


Pero la tumba de Talpiot todavía guardaba una última sorpresa: en el último de los osarios, a la derecha del borde decorativo de una de las caras principales y bajo el borde de la tapa, los estudiosos encontraron la siguiente inscripción en arameo: “Yehudah Bar Yehshúah”, o lo que es lo mismo, Judas, Hijo de Jesús.


La sorprendente y provocativa idea de que Jesús y María Magdalena estuvieran casados y hubieran tenido descendencia no es nueva, aunque tampoco exenta de controversia. No hay ni una sola referencia a este hecho en los evangelios o en los escritos de los primeros cristianos. Sin embargo, en Juan 13:23, después de la Última Cena, un discípulo sin nombre reclina su cabeza sobre el pecho de Jesús. ¿Podría tratarse de un niño en el regazo de Jesús?

Por otra parte, en Juan 19:25-27, Jesús dice en la cruz: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Y, a continuación, dirigiéndose a un discípulo no identificado, añade: “He ahí tu madre”. La interpretación tradicional de este pasaje consiste en identificar a la que Jesús llama “Mujer” con su propia madre, pero una explicación alternativa sería la de que Jesús estuviese en realidad pidiéndole a María Magdalena, que también estaba presente, que cuidase y protegiese al hijo de ambos.

Si Judas hubiese sido realmente hijo de Jesús y María Magdalena es probable que su existencia hubiese sido un secreto bien guardado. Judas, al igual que Jesús, habría sido percibido como un peligro al orden establecido en la Judea del s. I, y hubiese tenido que afrontar un más que probable arresto y una más que previsible ejecución.

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