jueves, 11 de febrero de 2010

La tumba misteriosa (XII)


Mas no terminan aquí las sorpresas de la tumba de Talpiot. Cuando, años después de su descubrimiento, el Dr. Shimon Gibson, arqueólogo del Instituto Albright de Jerusalén, estudia el plano original de la tumba de 1980 y lo coteja con los osarios en poder de la Autoridad Israelí de Antigüedades, detecta una discrepancia: el plano indica que en la tumba se hallaron diez osarios, pero en los almacenes de la Autoridad Israelí de Antigüedades sólo figuran nueve. Uno de los osarios de Talpiot se perdió de algún modo y en alguna parte… sin ni siquiera haber sido catalogado ni fotografiado.

Pero en octubre de 2002 apareció un osario de piedra del s. I de una colección privada. Llevaba la inscripción “Ya’akov Bar Yoshef Akhui di Yehshúah” (Santiago, Hijo de José, Hermano de Jesús). El propietario era Oded Golan, un famoso coleccionista privado, quien dijo haber comprado el osario décadas atrás a un comerciante de antigüedades árabe en la ciudad vieja de Jerusalén. Golan dijo no haber sido consciente, en el momento de la compra, de la importancia del osario, ni siquiera de que el Jesús bíblico tenía un hermano.


Este importante hallazgo se vio pronto rodeado por la polémica. La procedencia era turbia (Golan no recordaba el nombre del comerciante de antigüedades al que había comprado el osario), y la inscripción dudosa. En 2003, la Autoridad Israelí de Antigüedades declaró que el osario en sí era una pieza auténtica del s. I, pero que parte de la inscripción (la que reza “Hermano de Jesús”) era una falsificación. Sin embargo, el hallazgo entraba en conflicto con otros estudios realizados por el Museo Real de Ontario, en Toronto, y el Estudio Geológico de Israel, para quienes la inscripción era auténtica. En 2006, el Profesor Wolfgang E. Krumbein, de la Universidad Oldenburg de Alemania, una eminencia mundial en el estudio de pátinas acumuladas en piedra, declaró que la inscripción era auténtica, y explicó que la lectura de isótopos que realizó la Autoridad Israelí de Antigüedades y que la indujo a afirmar que dicha inscripción se trataba de una falsificación, se debía casi con total probabilidad al hecho de que la escritura había sido limpiada, más que falsificada, por un vendedor de antigüedades excesivamente aplicado. En todo caso, no existe controversia alguna con la primera parte de la inscripción, la que reza “Santiago, Hijo de José”.

¿Pero quién era este personaje? Después de la muerte de Jesús, su hermano Jacob o, lo que es lo mismo, Santiago, continuó su ministerio y congregó a bastantes seguidores. Las escrituras cristianas nos dicen que fue muy respetado tanto por los primeros cristianos como por los judíos fariseos, y en el s. I, el historiador judío Flavio Josefo dedica más tiempo a Jacob que a Jesús. Pero al igual que su hermano Jesús, el miedo a su popularidad e influencia religiosas lo llevaron a la muerte. El sumo sacerdote Anás lo condenó a ser lapidado en Jerusalén, en lo que se consideró un acto de asesinato judicial. Los numerosos relatos de la vida de Jacob muestran a un cristiano de tal importancia que, de haber sido posible, habría sido enterrado al lado de Jesús.

Un estudioso vio la colección de Golan en 2002 y sugirió que el osario podría pertenecer a la familia de Jesús, iniciándose así una polémica ya famosa. ¿Podría tratarse del osario perdido de la tumba de Talpiot?

Para contestar a esta pregunta, científicos del Laboratorio Criminal del condado de Suffolk, Nueva York, estudiaron la pátina del osario, esto es, la composición mineralógica de los sedimentos acumulados por el osario durante los siglos de estancia en la tumba, y la compararon con la del resto de los osarios de Talpiot. Encontraron que la pátina del osario de Jacob concordaba con los restantes de la tumba de Talpiot y, lo que es más importante, no encajaba con ninguna de las pátinas de otros osarios procedentes de otras tumbas diferentes elegidas al azar. El resultado corrobora que el osario de Jacob es el décimo osario de la tumba de Talpiot. El impacto de este descubrimiento, al incluir la inscripción de este último osario en el estudio estadístico al que nos referíamos en el capítulo anterior, reduce la probabilidad de que dichos nombres aparezcan juntos por azar a una entre 30.000.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Cómo me gusta esta historia, por favor, cada última frase de cada entrega me produce síndrome de abstinencia hasta la siguiente. Gracias, Ojodeorux, eres mi ídolo!

pequeñasalamandra.

Ojodeorux dijo...

Gracias a ti, pequeñasalamandra, pero no te enganches mucho, que ya estamos acabando...

Anónimo dijo...

saludos

Anónimo dijo...

impresionado, e visto la mayoria de documtales quiza algun dia conoceremos al verdadero jesus y no el de la igles catolica y hoy le admiro mas

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