miércoles, 23 de septiembre de 2009
El participio activo y otras zarandajas políticamente correctas
Disculpen la imagen. Tal vez no sea muy políticamente correcta, pero no deja de tener su gracia. Desde luego sería mucho menos disculpable si el autor hubiese intercambiado la posición de los corazones en ambas figuras, pero ha tenido sensibilidad suficiente para no incurrir en tan grave ofensa.
Como ustedes bien saben, en castellano existen los participios activos como derivados de los tiempos verbales. Así, el participio activo del verbo atacar, es atacante; el de salir, saliente; el de cantar, cantante; el de existir, existente. Ahora bien, ¿cuál es el participio activo del verbo ser? El participio activo del verbo ser, es ente, esto es, el que tiene entidad. Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, lo hacemos agregando al final el sufijo "-ente". Por lo tanto, a la persona que preside se le dice presidente (nunca presidenta), independientemente del sexo que esa persona tenga. Se dice capilla ardiente (no ardienta); se dice estudiante (no estudianta); se dice paciente, (no pacienta); se dice dirigente (no dirigenta) y así muchos más.
Nuestros políticos y muchos periodistas (casi todos muy progresistas) no sólo hacen un mal uso del lenguaje por motivos ideológicos, sino por ignorancia de la gramática de la lengua castellana. Tildan de machista a nuestra lengua y por ello no tienen empacho alguno en cambiarla a su antojo para hacerla más políticamente correcta. Quizás deberíamos solidarizarnos con ellos y decir que en vez de ostentar un cargo público constituyen más bien una carga pública.
Nota: Esta entrada va dedicada a los dentistos, poetos, sindicalistos, pediatros, pianistos, turistos, taxistos, artistos, periodistos, violinistos, telefonistos, trompestistos, maquinistos, electricistos, oculistos, guitarristos, al policío del esquino y, sobre todo, a nuestra queridísima ministra de igual-da.
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Ojodeorux
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martes, 22 de septiembre de 2009
La pelota no entra por azar
Eso es lo que nos dice en su libro el ex-directivo del Barça, Ferrán Soriano. Y les aseguro que, después de que devoren las casi trescientas páginas (no se asusten, que la letra es bastante grande) de las que consta la obra del señor Soriano, acabarán dándose cuenta de cuanta verdad encierran esas palabras.
"La pelota no entra por azar" es un amenísimo manual de management empresarial en la que, con el hilo argumental real de la entrada de una nueva e innovadora directiva, en cabezada por Joan Laporta, en la gestión del histórico FC Barcelona, se nos van explicando algunos conceptos claves de la moderna dirección empresarial: planificación, liderazgo, recursos humanos, negociaciones, innovación, etc, etc.

Obviamente, se trata de un manual básico orientado especialmente a los, como en mi caso, no instruidos en la dirección y administración de empresas, que lo encontrarán enriquecedor pero, a la vez, tremendamente ameno, gracias a sus constantes y reconocibles ejemplos futbolísticos.
Háganme caso, nos hallamos ante un libro absolutamente recomendable y que todos haríamos bien en leer, ya que sus directrices son perfectamente aplicables a cualquier ámbito de nuestras vidas, mucho más allá de las actividades de carácter meramente empresarial o deportivo. Si desean más información o, directamente, adquirir uno de sus ejemplares, visiten su interesante página web, y podrán matar (o hacer nacer) su gusanillo leyendo de manera gratuita las primeras páginas de este magnífico "La pelota no entra por azar".
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martes, 15 de septiembre de 2009
Conexiones
Hace unos días, en uno de los escasos programas de televisión que, a mi juicio, merecen la pena, conocí la historia de una ex-azafata de Iberia que, después de irse a vivir a Alaska y de hacerse piloto de Boeing 747, conoció a un piloto estadounidense que, con el tiempo, acabaría siendo su marido. Ella no lo sabía en aquel entonces, pero resultó que el susodicho personaje era hijo del piloto en el accidente en el que perdió la vida Félix Rodríguez de la Fuente, lo cual me hizo pensar en la cuestión de las conexiones entre personas que no se conocen directamente.
Puede parecer una extraña casualidad, pero por lo visto, está lejos de serlo: si una persona, de media, conoce a unas cien personas, y cada una de ellas, a su vez, a otras cien, y así, sucesivamente, resulta que en cinco pasos podría abarcar un conjunto de diez mil millones (casi el doble de la población mundial actual). Obviamente, el argumento falla en la práctica por el hecho de que muchos de los personajes comparten un gran número de conocidos. Sin embargo, parece ser que, para un número muy elevado de personajes dados, si se conocen algunos datos tan básicos como la profesión y la ciudad de residencia, es posible encontrar una conexión a través de una media de… ¡sorpréndanse! seis personas intermedias. Ello es posible por la existencia de personajes que disponen de un número de conexiones notablemente alto. Y sirva como ejemplo el microcosmos de Hollywood. El juego los seis grados de Kevin Bacon, basado en la prolífica carrera profesional de este actor, se sustenta en el hecho de que se puede encontrar una conexión profesional entre casi cualquier actor y Kevin Bacon con un máximo de seis pasos. Yo lo he comprobado con personajes tan ilustres como nuestro Fernando Esteso, y resulta que éste tiene un número de Bacon de tres, es decir, que bastan dos personajes intermedios para establecer su conexión. Si tienen curiosidad, prueben aquí con otros actores de su elección. Y eso que en el universo de Hollywood hay todavía mejores centros de conexión que Kevin Bacon, como por ejemplo, Sean Connery, Christopher Lee, Rod Steiger, Gene Hackman o Michael Caine. Sin embargo, el juego, por las vicisitudes de su origen, ha quedado indefectiblemente asociado su nombre.
Puede parecer una extraña casualidad, pero por lo visto, está lejos de serlo: si una persona, de media, conoce a unas cien personas, y cada una de ellas, a su vez, a otras cien, y así, sucesivamente, resulta que en cinco pasos podría abarcar un conjunto de diez mil millones (casi el doble de la población mundial actual). Obviamente, el argumento falla en la práctica por el hecho de que muchos de los personajes comparten un gran número de conocidos. Sin embargo, parece ser que, para un número muy elevado de personajes dados, si se conocen algunos datos tan básicos como la profesión y la ciudad de residencia, es posible encontrar una conexión a través de una media de… ¡sorpréndanse! seis personas intermedias. Ello es posible por la existencia de personajes que disponen de un número de conexiones notablemente alto. Y sirva como ejemplo el microcosmos de Hollywood. El juego los seis grados de Kevin Bacon, basado en la prolífica carrera profesional de este actor, se sustenta en el hecho de que se puede encontrar una conexión profesional entre casi cualquier actor y Kevin Bacon con un máximo de seis pasos. Yo lo he comprobado con personajes tan ilustres como nuestro Fernando Esteso, y resulta que éste tiene un número de Bacon de tres, es decir, que bastan dos personajes intermedios para establecer su conexión. Si tienen curiosidad, prueben aquí con otros actores de su elección. Y eso que en el universo de Hollywood hay todavía mejores centros de conexión que Kevin Bacon, como por ejemplo, Sean Connery, Christopher Lee, Rod Steiger, Gene Hackman o Michael Caine. Sin embargo, el juego, por las vicisitudes de su origen, ha quedado indefectiblemente asociado su nombre.
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lunes, 7 de septiembre de 2009
La mentira de Gol Televisión
Vean con atención el video de aquí arriba. Si uno es aficionado al fútbol, difícilmente puede aguantarse las ganas de abonarse a la emisora esa. Eso justo me ha pasado a mí, y como soy propenso a caer en las tentaciones, hace unos días que ya recibo la señal íntegra de Gol Televisión, la cadena del fútbol. Eso sí, a través de la operadora de cable R, porque lo del decodificador y la tarjeta para la TDT de pago parece que va para largo.
Pero lo del título de esta entrada no va por ese pequeño o gran problema logístico. No, el asunto es otro bien distinto. Escuchen. La cosa es que había planeado para esta tarde-noche una estupenda sesión de "sillonbol" con la que inaugurar oficialmente mi suscripción a ese canal de pago. Pues maldita la hora en que se me ocurrió tal idea. Ni se imaginan el chasco que me llevé. Vean este extracto de la programación de Gol Televisión:

Inconcebible. Tres partidos de ¡basket! de una tacada, justo lo que cualquier futbolero está deseando presenciar en la emisora dedicada a su deporte favorito. Porque eso decía el video promocional, que se trataba de un canal para fanáticos del fútbol, ¿no?. No sé, mejor será volver a pincharlo, no sea que esté metiendo la pata, y donde me pareció escuchar UEFA Champions League, hayan dicho realmente Eurobasket Fiba, o como coño se llame eso que están televisando.
Ahora, en serio, la verdad es que tengo un enfado considerable con este asunto. Me siento casi estafado. O sin casi. Yo no he pagado para ver las chorradas que hacen unos tíos de dos metros vestidos con ropas que les quedarían grandes aunque midiesen cuatro. Y no es que tenga nada en contra del baloncesto (bueno, quizá sí), pero no creo que emitirlo en una cadena de fútbol resulte demasiado coherente.

Bueno, no me entretengo más, que tengo pendientes unos recadillos. Y es que aprovechando que esta noche me he quedado sin fútbol, he organizado una mariscada en casa y todavía tengo que pasar por la frutería para recoger unos percebes que dejé encargados. ¿Lo pillan?.
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Popeso Dudando
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martes, 1 de septiembre de 2009
El scouting en el fútbol (II)
Decíamos en el post introductorio que existen dos formas de ver el fútbol: la del apasionado aficionado de a pie y la del erudito profesional de los banquillos. Desgraciadamente, la actual entrega, y las que vengan en un futuro, se centrarán sólo en esta segunda manera de afrontar la visión de los partidos de nuestro deporte favorito. Tal y como, a buen seguro, estará efectuando la misteriosa chica de nuestra portada, ¿no les parece?. Pero casi mejor no me respondan, y vayamos al grano antes de que se me vaya el hilo.

La principal pregunta que nos tenemos que hacer antes de ojear un encuentro de fútbol es la de cuál va a ser el objeto de nuestro scouting. Fundamentalmente, aunque hay otras opciones, deberemos dilucidar si lo será alguno de los equipos en su totalidad o, simplemente, uno sólo de los jugadores que lo componen. No es difícil de entender que el método ha de diferir notablemente si centramos nuestra atención en uno u otro de esos elementos.
Supongamos que nos hemos decantado por el análisis de uno de los equipos en su sentido colectivo, debido, por ejemplo, a que será un futuro rival en nuestra competición liguera. ¿Cómo debemos llevar a cabo la tarea de observación, en este caso?. Bien, trataré de explicarlo por pasos o fases, a ver si así me queda más claro.
1-Fase de preparación. Esta etapa es primordial si queremos tener éxito en nuestra misión. Recopilen cuanta información puedan sobre el equipo a observar. Busquen en periódicos, internet o pregunten a otros técnicos si fuera necesario. Todo cuanto sepan de antemano ayudará a centrar su tarea y les evitará pérdidas de tiempo innecesarias. Lleguen al partido con el material preparado y con tiempo suficiente de antelación para conseguir las formaciones iniciales, ubicarse en una buena situación e, incluso, presenciar los calentamientos. Les recomiendo que lleven una planilla para las alineaciones, muchas hojas con campos para dibujar esquemas, formaciones, jugadas, etc, y una libreta donde anotar los detalles que les resulten más relevantes. ¡Ah!, y, por supuesto, un lápiz o bolígrafo. No hace falta tampoco decirles que, salvo que sea por otro técnico, ir acompañado al estadio, no es la mejor idea para no perderse un detalle de lo que acontece sobre el césped.

2-Fase de observación. Entramos ya en lo que es, esencialmente, la tarea del ojeador. En esta etapa debemos apuntar (o, en su defecto, memorizar) los aspectos más relevantes del juego de nuestro futuro competidor. Les detallo a continuación los que, a mi parecer, pueden resultar más significativos:
a) La formación de partida del equipo. Me refiero a la organización, el sistema, el esquema, el dibujo, o como ustedes quieran llamarle. Si juegan un 4-3-3, un 4-4-2, o la WM, que supongo que no. Aunque mucho más importante que esta posición inicial es, como veremos, la manera de moverse a partir de ella.
b) El estilo de juego, que es a lo que me refería en el final del párrafo anterior. Desentrañar el estilo o método de juego es la clave en cualquier proceso de observación futbolística. Pero para lograr descubrirlo debemos focalizar nuestra atención en la forma en la que nuestro futuro rival lleva a cabo las tradicionales tres fases de las que consta el juego: la defensa, el ataque y las transiciones.

b1) Vayamos pues con la defensa. O fase de no posesión de la pelota, como la llaman ahora, seguramente, de manera más precisa. Algunas preguntas que nos debemos hacer sobre ella son: ¿se mantiene la formación de partida?, ¿en qué parte del campo (posicionamiento avanzado, medio o replegado) acostumbra a situarse?, ¿cuántos jugadores hay involucrados en las tareas defensivas y en qué ocasiones?, ¿qué actitud toman los defensas?, ¿tratan de recuperar el balón con vehemencia o esperan bien posicionados los movimientos del atacante?, ¿en qué ocasiones y lugares son agresivos en la recuperación?, ¿usan a menudo la trampa del fuera de juego?, ¿basculan coordinadamente los jugadores sin balón?, ¿discriminan algunos espacios del terreno de juego?, ¿existe algún marcaje individual (partimos de que todo el mundo defiende zonalmente ahora), ¿cómo y por qué se han producido las principales ocasiones de gol recibidas?. Naturalmente, cuantas más preguntas y subpreguntas de este estilo sepamos responder más descubriremos las debilidades y fortalezas defensivas del equipo observado, que es, no lo olvidemos, nuestro verdadero objetivo.
b2) El ataque o fase de posesión de balón. Aquí podemos plantearnos cuestiones diferentes, aunque algunas puedan coincidir con las de la fase defensiva: ¿se mantiene el esquema de juego de partida?, ¿son cortas o largas las posesiones de balón?, ¿se ejecutan ataques de tipo directo o se desarrollan claramente diferenciadas las etapas de inicio, progresión y finalización?, ¿se prima alguna de estas fases en perjuicio de las otras?, ¿qué jugadores participan (y cómo) en cada uno de esos momentos?, ¿cuáles son los futbolistas clave en cada etapa de elaboración del ataque?, ¿se producen repetitivamente algunos movimientos de balón y futbolistas?, ¿cómo y por qué se han producido las principales ocasiones de gol generadas?. Conocer la respuesta a estas y otras preguntas similares será el primer paso para lograr contrarrestar la virtudes ofensivas de los rivales.
b3) Y nos quedaban las transiciones, que no son más que los momentos siguientes a los cambios de posesión del esférico. Realmente, no son una fase cualitativamente distinta de las anteriores, sino simplemente son un momento puntual (aunque transcendente) de cada una de ellas. Por eso las cuestiones que nos debemos realizar no difieren de las que les acabo de relatar un poco más arriba. Fundamentalmente, lo que nos interesa saber en ataque, es, si tras una recuperación de balón, se prefiere ejecutar una rápida ofensiva que aproveche una eventual desorganización del contrario, o si, por el contrario, lo que prima es la conservación del balón y la recuperación del orden táctico, en aras a ejecutar un ataque de tipo elaborado. En defensa, lo que debemos conocer es, si tras la pérdida del balón, el equipo analizado procura una recuperación del móvil lo más inmediata posible o si, inversamente, adopta un repliegue rápido que le proteja con más garantías de la posible ofensiva rival.

Y como esto me está quedando más largo de lo que presumía, dejaré para una próxima entrada de esta saga, la tercera, punto c), y cada vez más importante etapa de la fase de observación, la manera de restablecer el juego. ¿Que no saben a qué me refiero?. Pues a los balones parados, jugadas de estrategia o de pizarra o como les guste más denominarla. Y, por cierto, para poder reiniciar el juego supongo que resulta imprescindible primero haberlo detenido. ¿Me siguen?.
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Popeso Dudando
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