miércoles, 29 de julio de 2009

Latrocinios del s. XXI


El otro día, navegando en la página de mi proveedor de servicios de internet (en este caso, internet más teléfono más televisión), me topé con un enlace que mostraba un documento pdf con las tarifas actuales. El caso es que llevaba bastante tiempo dándole vueltas a la cuestión de si me merecía la pena pagar una televisión que apenas veo, o si tal vez una disminución en la velocidad de acceso a internet supondría una significativa reducción significativa en el precio.

Así que consulto el susodicho documento con las tarifas y... ¡oh, sorpresa! Resulta que la compañía me está cobrando por el combinado (internet a 6 megas + teléfono + televisión extra) 66,50€ (IVA no incluido), pero según el mencionado libro de tarifas, deberían cobrarme 59,90€. Confundido por la discrepancia, decido llamar a la compañía (un número 902 9..., por supuesto) y, tras navegar por las diecisietemil opciones disponibles del sistema automático de voz, consigo que me atienda un operador. Le explico el asunto, y me dice que el precio que yo he visto es el de una promoción para los nuevos clientes. Le replico que el documento es el de las tarifas en vigor, y no existe ninguna referencia a promociones en él. Tras unos minutos de conversación surrealista durante los que el operador continúa hablando como si no hubiese nadie al otro lado de la línea, pierdo la paciencia y le digo que abra dicho documento para verlo él mismo. Entonces me dice que a él no le figura ese enlace al que me estoy refiriendo. Tengo que guiarle como a un niño pequeño página por página para que lo localice, y al encontrarlo y abrirlo, me dice: "manténgase a la espera".

Después de veintiocho "no se retire, estamos haciendo la consulta", me contesta que efectivamente, esa es la tarifa actual, pero que la mía era una tarifa anterior y, si quiero revisarla, he de pagar 20€, IVA aparte. Entonces me vuelvo a coger de nuevo un rebote de tres mil pares de narices, porque resulta que si la compañía sube las tarifas, me las repercute automáticamente, pero si las baja y no me entero, sigo pagando de más hasta que las ranas críen pelo. Y por si fuera poco, me dice que para beneficiarme de la reducción he de pagar los susodichos veintipico euros en concepto de "cambio de contrato" (aunque, curiosamente, los servicios contratados son exactamente los mismos). Ahí ya no puedo más y decido poner punto y final a la conversación.

Entonces, horas después, ya más tranquilo, vuelvo a llamar al 902 y explico de nuevo todo el asunto. El operador que me atiende esta vez me vuelve a poner a la escucha otras tropecientas veces, pero al final me contesta con un lacónico "tome nota de su orden". Tras apuntarla, le pregunto que si este cambio tiene algún coste adicional y me contesta que no, ya que los servicios contratados son los mismos.

¿Entienden ustedes algo? ¿Cuántos miles de usuarios estarán ahora mismo pagando cada mes un sobreprecio por sus servicios sin saberlo? ¿Es de recibo que el número de atención al cliente de una compañía de telecomunicaciones sea un 902 9... (la tarificación más cara de los 902)? ¿Es concebible que un operador no sepa dónde encontrar el enlace a las tarifas de su propia compañía? ¿Puede una compañía cobrar una tasa en concepto de cambio de contrato para los mismos servicios contratados? ¿Cómo es posible que, según uno de los operadores, sea necesario pagar dicha tasa y según el otro no lo sea? ¿Cómo permite la Comisión Nacional del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) modificaciones a la baja en las tarifas que no se repercuten a los abonados?

Preguntas y más preguntas... En fin, supongo ya que, a estas alturas, habrán imaginado el nombre de la compañía en cuestión ¿O NO?

viernes, 24 de julio de 2009

De vuelta a casa


Hoy recordamos el 40 aniversario del retorno de los astronautas del Apolo XI, tras 8 días, 3 horas, 18 minutos y 18 segundos desde que fueron catapultados al espacio por el gigantesco Saturno V. Con el amerizaje se cumplía el desafío de J. F. Kennedy de enviar un hombre a la luna y devolverlo sano y salvo a la Tierra antes de que finalizase la década. De hecho, con esta misión, el objetivo se lograba por partida doble, ya que fueron dos los astronautas que pisaban la luna por vez primera. Y es que, muy a menudo, nos sentimos tan fascinados por la proeza del alunizaje y del paseo lunar, que olvidamos lo más importante: traer a los tripulantes de vuelta sanos y salvos.

Porque la aventura no fue precisamente un camino de rosas. Durante el descenso propulsado del módulo lunar, el ordenador se saturó de datos y provocó la activación de las alarmas 1202 y 1201. Como resultado, se pasaron de largo el lugar previsto de alunizaje, y el piloto automático les dirigió hacia una zona de grandes cráteres y gigantescas rocas. Armstrong se vio obligado a desconectarlo y a pasar a control manual. Al final, cuando les quedaban apenas unos 20 segundos de combustible, el Águila alunizó. Ocupados como estaban con las alarmas, los dos astronautas no pudieron prestar atención a los puntos de referencia a lo largo de la trayectoria de descenso a la luna, y se desorientaron. En palabras de Armstrong: "Los tipos que dijeron que no sabríamos dónde estaríamos, son los ganadores de hoy". Collins, a bordo del Columbia, se pasó buena parte de las 22 horas que estuvo orbitando la luna tratando de localizarlos con el sextante de navegación de 28 aumentos (una tarea equivalente a otear Manhattan desde una altura de 69 millas tratando de localizar a un autobús con un par de binoculares).

Una vez en la luna, observaron con preocupación un aumento de la presión en los tanques de combustible y de oxidante provocados por la congelación de parte del combustible en una de las tuberías que conducían desde el intercambiador de calor de helio a las válvulas de alivio. El problema se resolvió abriendo dichas válvulas. Pero no acabaron ahí las dificultades, ya que poco después, cuando ya se habían puesto los trajes y habían despresurizado el módulo lunar para salir de la nave, tuvieron problemas en abrir la escotilla debido a la presión residual.

Luego, tras su estancia en la luna, el dramático momento de la cuenta atrás: ¿se pondría en marcha el único motor del que disponían? Supuestamente, el diseño era un prodigio de la sencillez: 3500 libras de empuje proporcionadas por la combustión de combustibles hipergólicos que se inflamarían por simple contacto, sin necesidad de un sistema de ignición. Para Collins, "Mi terror secreto durante los últimos seis meses", como luego escribiría, "habría sido abandonarlos en la luna y regresar a la Tierra solo". Afortunadamente, el motor de ascenso funcionó como estaba previsto.

Y todavía tendrían que superar momentos críticos, como el acoplamiento en órbita lunar entre el Águila y el Columbia, la peligrosísima reentrada en la atmósfera a 40.000 km/h (con enormes fuerzas de deceleración y temperaturas en el escudo térmico del orden de los 5000º C), o la apertura de los tres paracaídas de 80 pies para frenar el amerizaje. En fin, como decía el chiste: "P'a habernos matao".

Si desean recordar algunos momentos de aquella histórica misión, les recomiendo que no se pierdan esta página en la que podrán encontrar una bonita colección de fotos con comentarios explicativos al pie. Les anticipo que vale la pena.

jueves, 23 de julio de 2009

Mmmm... Sé en lo que estás pensando


Me lo enviaron por correo esta mañana, y he de reconocer que ya me ha enganchado. No es infalible, pero si uno responde correctamente a las preguntas y el personaje es célebre, las probabilidades de éxito son bastante altas. Además, si la primera tentativa no ha tenido éxito, se puede seguir interrogando al genio, y al final, con bastante probabilidad, encontrará la respuesta correcta.

Seguro que de pequeños han jugado alguna vez al pasatiempo de los acertijos: un jugador piensa en una cosa, y el otro tiene que adivinarla haciendo preguntas del tipo: "¿es un animal?", "¿es un vertebrado?", "¿es un mamífero?", etc. Con preguntas adecuadas y conocimientos vastos, no se tarda mucho en encontrar la solución, porque con cada una de las preguntas se va acotando cada vez más el conjunto de posibilidades.

Pues bien, éste es, precisamente, el fundamento en el que se basa nuestro simpático y avispado genio para leernos la mente. Tengan cuidado, y no se enganchen, y sobre todo, no se cabreen si el genio resulta ser insoportablemente perspicaz.

martes, 21 de julio de 2009

“... one small step for (a) man… one giant leap for mankind”


"... un pequeño paso para (un) hombre; un gran salto para la humanidad"

Neil Armstrong, Comandante del Apolo XI (20 de julio de 1969)*.

* 21 de julio, hora española.

viernes, 17 de julio de 2009

Fly me to the moon


¿Preparados para revivir la histórica misión de la llegada del hombre a la luna, segundo a segundo, como si estuvieran en la sala de control o en el interior del Apolo XI? ¿Les gustaría oír las conversaciones que intercambiaron aquellos exploradores del s. XX que llevaron a cabo la proeza hace cuatro décadas? ¿Desearían sentirse parte de la tripulación? ¿Imaginarse al lado de Armstrong, Aldrin y Collins?

No se pierdan el siguiente enlace en el que podrán escuchar las comunicaciones Tierra-Aire, que intercambiaron los astronautas del Apolo XI con el control de la misión desde el momento del lanzamiento del cohete Saturno V el día 16, hasta el amerizaje a su regreso a la Tierra*. Si, al conectar los altavoces, sólo oyen ruido de estática, no piensen que existe algún problema con el audio: es simplemente el hecho de que las comunicaciones se reproducen a tiempo real, y hay momentos en los que los astronautas se encuentran descansando, comiendo o realizando otras rutinas que no implican comunicación con Houston. En dicho enlace, podrán también ver decenas de fotografías y vídeos tomados en el transcurso de la misión, así como seguir las evoluciones de la nave espacial, su distancia a la Tierra, velocidad, el tiempo transcurrido desde el lanzamiento, el tiempo restante hasta el siguiente hito del viaje, etc. En el momento en el que escribo estas líneas, faltan 59h 17m para el alunizaje, así que vayan preparando el traje, el casco, las botas...

La NASA, aprovechando este aniversario, ha puesto también a disposición del público la transcripción de las conversaciones de cabina entre los astronautas a lo largo de toda la misión. Para los que deseen algo más cercano a nosotros, no dejen de visitar esta página.

* Para leer la transcripción de dichas comunicaciones, acudan al siguiente enlace.

Apolo


Han transcurrido 40 años y todavía sentimos nostalgia al recordarlo. Con el Saturno V despegaba el mayor reto concebido por la audacia humana, expresado en las palabras del presidente Kennedy:

“I believe that this nation should commit itself to achieving the goal, before this decade is out, of landing a man on the moon and returning him safely to the Earth. No single space project in this period will be more impressive to mankind, or more important for the long-range exploration of space; and none will be so difficult or expensive to accomplish*.”

(Discurso de John F. Kennedy al Congreso de EE.UU. el 25 de mayo de 1961)

* Creo que esta nación debería comprometerse consigo misma a lograr el objetivo, antes de que finalice esta década, de posar un hombre sobre la luna y traerlo de vuelta con seguridad a la Tierra. Ningún otro proyecto espacial en este período será tan impresionante para la humanidad, o más importante para la exploración a largo plazo del espacio; y ninguno será tan difícil o costoso de alcanzar.

Significante y significado

Lean el titular de la imagen de cabecera. ¿Han entendido algo?. Les confieso que yo, cuando lo leí en el periódico, me quedé igual de perplejo que les imagino a ustedes, pero que tras releerlo unas cuantas veces, y gracias a mi basta (sí, con b, más adelante lo entenderán) inteligencia, pude finalmente descifrar su complejo significado y proseguir satisfecho con mi lectura. Les explicaré cómo lo hice.

Comencé llegando a la más que lógica conclusión de que la semiótica debía de tener algo que ver con los monos (simios=monos, ya saben). Entonces, y partiendo de esa premisa, me dio por pensar que el tal Chomsky bien podía dedicarse a la doma de estos bichos, y ser una suerte de Angel Cristo polaco. Aunque, en este caso, víctima propiciatoria de primates y no de felinos. Pero como todavía no me acababa de cuadrar del todo lo de su presencia en un congreso serio, y no en un programa televisivo de variedades o del corazón, concluí que Chomsky, más probablemente, debía de ser un científico del Este poco escrupuloso, de ésos que estudian el comportamiento "moneril", alimentándolos con plátanos sabor electroshock, o mediante otros experimentos igual de graciosos.

Y la razón de que éste tuviera que acudir a última hora a este importante evento que se celebra en A Coruña, respondía en parte a un caché tan devaluado como su ética, pero, sobre todo, a que el agente de las eminencias Gordimer y Pamuk, que, y perdonen el cotilleo, me da que tienen tema entre ellos, no llegó a un acuerdo económico con la organización que compensase el hecho de que sus representados tuviesen que interrumpir el impresionante record Guiness de cuarenta años conviviendo con mandriles pajilleros de culo rojo en la altiplanicie africana. Recortes presupuestarios debidos a la crisis que nos azota, según parece.

El caso es que tamaño esfuerzo imaginativo me dejó tan agotado que decidí aligerar mi lectura cambiando el periódico de información general por otro más liviano de temática deportiva. Vean con que segundo titular me encontré nada más abrirlo:

¿Les suena?. Es curioso, pero a pesar de su gran similitud con la primera noticia, esta vez no necesité realizar ejercicio deductivo alguno para comprenderla. Y me da que la mayoría de ustedes, tampoco. Mira que si en vez de tratar de monos, el congreso ese va también sobre fútbol. En fin, casi mejor dejo las elucubraciones y me paso por la Wikipedia, a ver qué se cuenta de la dichosa semiótica.

lunes, 13 de julio de 2009

Música reivindicativa


Aunque es normalmente mi socio, Popeso, el que se ocupa de la cuestión musical en este blog, esta vez he sido yo el que se le ha adelantado con el fin de presentarles, en rigurosa primicia mundial, el nacimiento de un nuevo estilo musical que podríamos calificar como country-reivindicativo.

Si creían que después de Joan Baez, Bob Dylan, Lluís Llach, Raimon y compañía ya lo habían escuchado todo, no se pierdan el siguiente vídeo colgado por Dave Carroll, un músico canadiense indignado al no conseguir una indemnización por su guitarra (una Taylor valorada en 3.500 USD) rota -según él- a causa del maltrato de los portaequipajes de UNITED AIRLINES.




martes, 7 de julio de 2009

Vega, aunque no Antonio

Vega era una chica que siempre estaba llorando en OT2 (Operación triunfo, segunda edición). Motivos no le faltaban, obviamente, aunque eso daría para otra entrada. Pues bien, lejano ya aquel mal trago, esta hipersensible jovencita acaba de sacar a la venta, "Metamorfosis", el tercer disco de su incipiente carrera.

Como titulo en la cabecera, el parecido de esta cordobesa (y no es su culpa) con el malogrado Antonio Vega se limita a las cuatro letras de su nombre. Aún así el disco es mucho más potable de lo que uno se podía imaginar. Suena fresco y divertido, muy pop a veces, otras, algo más soul y romántico, y las menos, "indie". Tiene un par de canciones muy meritorias ("Te tengo a ti" o "Faro de guía", que la pueden escuchar más abajo), lo cual está pero que muy bien comparado con el noventa por ciento de lo que se edita en el actual mercado musical español. Además Vega posee una voz interesante, una nueva imagen atractiva, y para dolor de aquellos que la catalogan como sólo un producto de marketing, también compone. Así que creo que va siendo hora de que nos olvidemos de aquella niña llorona del concurso televisivo, porque ha cambiado mucho, y para bien. La metamorfosis se ha completado, y la oruga es, ahora, una más que digna mariposa. Si quieren comprobarlo, vayan a su tienda de discos que, en el peor de los casos, no habrán perdido más que 10 euros.


P.D. (y no traten de entenderla): "He encontrado el unicornio azul. Quiero tus gafas de sol."


miércoles, 1 de julio de 2009

Mejorando la Ley de Memoria Histórica

Hace apenas unos días el Ayuntamiento de Madrid retiró a Francisco Franco el título de alcalde honorario de la Villa (ver noticia), en virtud de lo recomendado por la controvertida Ley de Memoria Histórica. Y digo controvertida porque por no contentar no contenta ni siquiera a sus promotores, los herederos del bando republicano, que la consideran demasiado "light" a la hora de hacer desaparecer de nuestras ciudades los últimos rescoldos de la dictadura franquista. Y la verdad es que tienen razón: la Ley de Memoria Histórica es francamente mejorable.

Así que, tras muchas horas de análisis y estudio del pensamiento "Zapateril", creo que estoy en condiciones de ofrecer no una solución, sino dos, a esta problemática antes expuesta. A continuación lean mis dos alternativas para la reforma de esta ley, y escojan la que prefieran:

-Artículo único de la primera propuesta: La guerra civil la ganamos los rojos. Gracias a Carrillo, Víctor Manuel y Ana Belén y, sobre todo, al abuelo bueno de Zapatero, que consiguieron convencer pacíficamente al ejército fascista de que depusiese sus armas, recibiendo a cambio, y como justa represalia, que no tortura, ejemplares ilimitados del último manual homologado de la asignatura Educación para la Ciudadanía.

-Artículo único de la segunda propuesta: Bueno, vale, quizá la guerra la ganó Franco, pero no es cierto que se muriera tranquilamente en la cama tras gobernar cuarenta años. No, ni mucho menos. A Franco se lo cargó Zapatero, que entró vestido de espadachín en la residencia del Caudillo, y al repetitivo grito de "Hola, me llamo Rodríguez Zapatero, tú mataste a mi abuelo, prepárate a morir", acabó (eso sí, tras encarnizada pugna con el peligroso octogenario) introduciendo una estaca en el duro corazón del dictador, evitando así que Franco pudiese huír convertido en murciélago a la isla donde se esconden Hitler y Elvis Presley. Tras esta hazaña, nuestro presidente fue felicitado con un beso en los morros por parte de la Pasionaria y/o Pedro Zerolo.

¿Qué se consigue con estos sencillos cambios en la ley?, se estarán preguntando. Pues muy fácil, yo se lo explico. Sabido es que en este país tenemos la hábil costumbre de hacer la pelota al poderoso, de ahí que sólo otorguemos títulos y honores a la gente triunfadora, sea en el ámbito que sea. De tal forma, si por ley establecemos que los franquistas han perdido la guerra o, en su defecto, que han sido finalmente derrocados por los "demócratas", ¿quién va a querer conservar en su pueblo una calle o una estatua dedicada a uno de estos fracasados? Creánme, seguro que nadie va a protestar por su retirada. Elemental, ¿verdad?. Problema resuelto. No me lo agradezcan. Para eso estamos.

Imagen cabecera (muy a su pesar, supongo): iucomarcaronda.blogspot.com

http://www.wikio.es