sábado, 28 de junio de 2008

¿Memoria celular?

Me he desayunado con la trágica pero curiosa noticia de esta pareja que imagino están contemplando. Es un asunto de hace unos meses, pero no sé por qué, la han vuelto a comentar esta mañana en la Cadena Ser. Les resumo la historia: Sonny Graham recibió hace doce años un corazón de un donante que se había suicidado pegándose un tiro. Tiempo más tarde, contrajo matrimonio con Cheryl, la mujer que le coge del brazo, que a su vez estuvo casada con el donante suicida. Pues bien, y ahora viene la parte que más da qué pensar, Sonny Graham fue encontrado muerto el pasado mes de abril y, aparentemente, también se había quitado la vida disparándose a sí mismo.

El relato, me reconocerán, es jugoso. Los más sensacionalistas se atreven a afirmar que este suceso es la prueba irrefutable de que los órganos transplantados se llevan a "su nuevo hogar" los recuerdos de su anterior propietario. Es la teoría que se conoce como memoria celular, y que se fundamenta en la presunta capacidad de cualquiera de estas partículas para almacenar y conservar todo tipo de información.

Otros, más nostálgicos, afirman que esto demuestra que, como decían los antiguos, el elegante corazón es el recipiente del alma humana, y no el frío cerebro como aseguran los que realmente saben de esto. Y, por último, los amantes de la novela negra no se cortan un pelo a la hora de acusar a la doble viuda de ser ella la culpable directa o indirecta del trágico final de los dos hombres.

¿Quieren escuchar mi teoría?. Es menos interesante que las anteriores, pero creo que deben conocerla. Miren, hay ciertos detalles que los periodistas omitieron a la hora de dar la noticia. Les contaré los dos más relevantes, a mi entender. En primer lugar, el matrimonio entre Cheryl y Sonny suponía las quintas nupcias para la "viuda negra", y, por lo tanto, existen tres ex-maridos que continúan vivitos y coleando. Así que la hipótesis de que la mujer tenía la mala costumbre de asesinar o inducir a sus maridos al suicido, parece que comieza a hacer aguas. Y segundo y más importante, el pobre Sonny padecía un cáncer terminal. Y hombre, a la hora de encontrar un motivo para el suicidio, creo que esto del cáncer es un argumento más sólido que lo de la influencia maligna del corazón transplantado, ¿no creen?. Sabido esto, pienso, y perdónenme el facilón juego de palabras, que podemos ir olvidándonos de lo de la memoria celular y pensar que se trata más bien de un caso de amnesia periodística.

¡Ah!, por cierto, quizá se pregunten que pinta una imagen de Homer Simpson en esta entrada. Pues tiene más lógica de lo que parece. Observarán que, en el fotograma, nuestro héroe favorito luce una abundante cabellera. Pues bien, en el episodio (especial de Halloween IX) del que se tomó este fotograma, Homer se somete a un transplante de pelo. Desgraciadamente para él (bueno, y sobre todo para el pobre Bart), el cabello utilizado había pertenecido a Snake, un peligroso delincuente ejecutado en la silla eléctrica, y cuyo instinto criminal le es también transmitido a Simpson mediante aquel injerto, por lo que éste acaba convirtiéndose en un sanguinario asesino en serie.

Ya ven, todo está en los dibujos animados, no es necesario falsear las noticias. Háganme caso, no compren más el periódico. La verdad está en los tebeos.

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