miércoles, 26 de marzo de 2008

Taquillero, explotador y degenerado

Observen al sujeto de la imagen. Es el tipo más asqueroso que he visto en los últimos tiempos. Se llama Carlos y es taquillero de la Renfe. "Tampoco es para tanto, hay oficios peores", pensarán con razón algunos de ustedes. Pero lo que quizá no se imaginan, inocentes lectores, es que en la propia cabina desde la que expende billetes a "Valdemorillo", nuestro protagonista también se dedica a ofrecer dudosos papeles a los desesperados inmigrantes que frecuentan la estación. Eso sí, por el "simbólico" precio de 5.000 €. Todo un benefactor, sin duda.

El sistema es el siguiente, la alimaña ferroviaria esta, a través de empresas a su nombre y sin actividad, proporciona a sus "clientes" ofertas de trabajo ficticias con las que los indocumentados, gracias a esta caótica legislación sobre inmigración que padecemos, podrán conseguir más fácilmente un permiso de trabajo y de residencia. Y como buen negociante, el taquillero-empresario, comprendiendo lo elevado de la tarifa para esta gente sin recursos, les ofrece modalidades de cobro más que "flexibles". Vean en la fotografía, la forma de pago que este ser inmundo le está proponiendo a una inmigrante brasileña.

Se le revuelve a uno el estómago, sólo con leerlo, ¿verdad?. Y hay que reconocer que el tipo debe ser bien consciente de lo denigrante de mantener relaciones con alguien de su calaña, pues en caso de que la víctima acepte su humillante proposición, le hará un superdescuento de 3500 €. Pero con lo que no contaba el "listo" de nuestro protagonista es que la incauta brasileña a la que se quería trajinar, formaba parte del equipo de investigación del programa de Telecinco "Diario de...", y que todas sus vergonzosas acciones y palabras, habían sido grabadas por una cámara oculta. Vean en la foto inferior, el delicioso momento en que el "apuesto" taquillero es abordado e informado por la presentadora del programa, la indescriptible Mercedes Milá.

Naturalmente, desde la grabación de este reportaje, en las cabinas de la estación de trenes del sur de Madrid, ya no se pueden obtener otros papeles que los billetes ferroviarios al destino solicitado. Sólo espero que este despojo humano, como otros tantos (muchos de ellos, increíblemente, inmigrantes) que sacan tajada de este drama social, acaben pagando sus fechorías con una condena acorde a la gravedad de sus delitos. Aunque como mucho me temo que las cosas en este país funcionan al revés, añadan la palabra "presunto" (jamón, en portugués, chorizo, en castellano) a cada uno de los adjetivos que le he dedicado a nuestro taquillero favorito.

Más info:
-Video 1 (sexo a cambio de papeles)
-Video 2 (encuentro con Mercedes Milá)

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