martes, 29 de julio de 2008

El chico de la moto

Dicen que el océano es grande, inmenso, incluso, pero, aún así, yo no pude encontrarlo. Quizá haya dejado de ser azul. De todas formas, ¿qué más da?. Hace ya mucho tiempo que no distingo los colores.

Cuando tuve que regresar apenas me encontré con nadie de los de entonces. ¿Ves?, los pocos que sobrevivieron a los días que tú llamas gloriosos ahora se exhiben en las calles mostrando sin pudor sus lastimosas mutilaciones. El momento justo pasa y no se puede volver atrás. Intentas apropiarte de un pasado que no te pertenece y, cuando te das cuenta, ya has dejado escapar tu verdadera meta. ¿Cómo dejarse guíar por alguien que no sabe cuál es su destino?. Cierra los ojos y corre hasta que no puedas dar un paso más. Tú verás el oceáno, hermanito. ¡Me gustaría tanto poder ir contigo!.

Yo no quiero luchar más. Sé que ya he perdido y estoy cansado. Además, ni siquiera fui nunca un guerrero. Lo único que hice fue defenderme porque me sabía en territorio hostil. Así es mi vida. Fuera de lugar, fuera de sitio. "Tu hermano nació en la orilla equivocada", repetía constantemente aquel borracho.

¿Hueles la sal?, ¿podrías decirme de qué color son los peces que han alcanzado el mar?.

Más info:
-"
La ley de la calle (Rumble fish)" en vagos.es (quizá tengan que registrarse).
-"La ley de la calle" en IMDb.


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