sábado, 10 de mayo de 2008

"Cada libro quemado ilumina el mundo" - R.W. Emerson


Hoy se cumplen 75 años de aquel día de infausto recuerdo en el que miles de libros de autores de diversa condición fueron lanzados a la hoguera por los nazis. La aberración que hoy conmemoramos, una de las muchas que acaecieron en diversas ciudades de Alemania a los pocos meses de la llegada de Hitler al poder, tuvo lugar en la Opernplatz de Berlín, situada a escasos metros de la Universidad Humboldt, bajo la siniestra mirada del Ministro de Propaganda Joseph Goebbels.

En la actualidad el lugar se denomina Bebelplatz. Muchos visitantes pasean distraídos por ella sin percatarse de la baldosa de cristal que se encuentra en medio de la plaza y a través de la cual pueden contemplarse vacuas estanterías que nos recuerdan la atrocidad que allí tuvo lugar (ver foto).

La lista de libros, ciertamente extensa, comprendía obras de autores judíos, socialistas, comunistas, pacifistas, liberales, o simplemente, consideradas contrarias al recto espíritu alemán. Uno de ellos, Sigmund Freud, dijo irónicamente a un periodista que, a pesar de lo que pudiera comentarse, semejante hoguera era un avance en la historia humana: En la Edad Media ellos me habrían quemado. Ahora se contentan con quemar mis libros [...]

Lamentablemente se equivocaba Freud: unos años después, las hogueras de libros darían paso a las cremaciones de seres humanos.

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