miércoles, 20 de febrero de 2008

Something is rotten...

Si no tienen ni idea de lo que significa el título de esta entrada, deberían pensar en dedicarle algo más de tiempo a la sana afición a la lectura. "Something is rotten" es la transcripción original de la famosa frase Hamletiana, "algo huele a podrido". Y una vez aclarado esto, vamos al pestilente asunto que hoy les quiero presentar. Lean la siguiente noticia:

"Las mujeres en Afganistán, para poder utilizar electrodomésticos que les faciliten las tareas del hogar, se ven obligadas por ley a asistir a un cursillo de formación que cuesta más de lo que gana un hombre en un mes de duro trabajo. Al finalizarlo, la administración las someterá a un estricto y caro examen práctico que también ellas deben costearse. En caso de no ser consideradas aptas, deberán realizar más horas de formación, y pagar por el derecho a volver a examinarse. De tal manera que al estado le beneficia económicamente que las escuelas impartan una formación de baja calidad, y a éstas, que el estado convoque pruebas de gran dificultad, ya que ambas circunstancias propiciarán que las alumnas suspendan el examen, y que se vean abocadas a pagar otra vez las tasas y las horas de clase necesarias para poder presentarse de nuevo a la prueba. Ante esta irregular situación, no hace falta ser demasiado mal pensado para deducir que de aquí a la connivencia fraudulenta entre unos y otros, hay apenas un paso. Tanto la administración como las academias que enseñan el manejo de estos aparatos, justifican este exagerado coste en que los electrodomésticos son artículos de lujo y que nadie está obligado a utilizarlos. Y respecto al elevado índice de fracaso en las pruebas de aptitud, aseguran que una alta exigencia en la obtención de la licencia es absolutamente necesaria para aminorar el elevado número de accidentes en el hogar que se atribuyen al uso indebido de estos artilugios y bla bla bla ... "

Inconcebible. Menudo país bananero, ¿no creen?. Pues ahora sustituyan mujeres por personas, Afganistán por España, y los electrodomésticos por automóviles, y verán lo que, no sé si voluntariamente, les están haciendo entre la Dirección General de Tráfico y las autoescuelas, a los aspirantes a conducir legalmente un vehículo de motor en este país.

No sé si se acordarán de los tiempos en que era tan fácil la obtención del dichoso permiso que se decía que los malos conductores lo habían conseguido en una tómbola. Pues la cosa no es demasiado distinta ahora pero con el agravante de que, siendo igualmente una cuestión de suerte, hay que dejarse sueldo y medio en rifas para lograr ser uno de los agraciados.

Lo dicho, "something is rotten"... y no, precisamente, en Dinamarca.

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