lunes, 8 de febrero de 2010

La tumba misteriosa (VII)


En 1980, la Autoridad Israelí de Antigüedades catalogó cuatro de los osarios encontrados en la tumba de Talpiot como osarios sin inscripciones. Pero eso no significa que no tuvieran nada: varios mostraban rosetas decorativas en los costados, y en el panel trasero del osario catalogado 80/506, se encontró una marca cruciforme (ver fotografía). Dicha cruz se descartó inmediatamente como símbolo cristiano y se identificó como una marca del artesano. En efecto: era costumbre habitual en el siglo I que los artesanos que elaboraban los osarios realizaran marcas en forma de cruz en algunas caras para indicar cómo debían de alinearse las tapas con las cajas. También era frecuente encontrar osarios con rosetas cruciformes empleadas como elementos decorativos, pero sin relación alguna con la simbología cristiana.

En la actualidad, nos resulta obvio asociar el símbolo de la cruz con el tormento de la crucifixión, pero esa asociación hubiera resultado muy desagradable en los años siguientes a la muerte de Jesús, pues sería como hacer de una silla eléctrica en nuestros días el símbolo de una nueva religión. Sólo siglos después, desaparecido el tormento de la crucifixión, pudieron los cristianos pasar del instrumento de tortura al símbolo religioso.

Sin embargo, tal vez los primeros cristianos sí empleasen cruces en sus ritos, pero cruces que no tenían nada que ver con la crucifixión. En la Biblia, Yahvé manda a Ezequiel a Jerusalén y le pide que marque con una cruz o una “tao” la frente de los justos. La letra tao se escribía muchas veces como una cruz, y el hecho de ser la última del alfabeto hebreo le proporcionaba un significado místico. En el Libro de las Revelaciones, Jesús dice: “Yo soy el Alfa y el Omega, lo Primero y lo Último, el Principio y el Fin”. Alfa y Omega eran la primera y última letra, respectivamente, del alfabeto griego. Pero como Jesús hablaba en arameo, en realidad habría dicho soy el “Aleph” y el “Tao”, así que no sería completamente absurdo que el símbolo de la cruz (la forma habitual de escribir el tao en el s. I) se hubiese convertido en el símbolo de la nueva religión. No obstante, esto no es más que una especulación, puesto que no existe ninguna evidencia arqueológica que permita vincular razonablemente el símbolo de la cruz con el cristianismo antes del s. IV de nuestra era.

Y sin embargo, en el osario de Talpiot con la inscripción “Jesús, Hijo de José”, aparece una tao labrada probablemente por el mismo autor de la inscripción (obsérvense detenidamente las fotografías mostradas en el capítulo 2, que muestran unos trazos como los que se reproducen más abajo). ¿Podría ser este símbolo el origen de la cruz cristiana y no, como habitualmente damos por supuesto, el tormento de la cruz?


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